jueves, 14 de julio de 2016

41. El gato: tradición y leyenda

Sé que tenía que haber entregado ayer, pero estuve todo el día fuera de casa. En fin, lectores, como sabéis, la semana pasada terminamos con la explicación el Evangelio Secreto de Juan, y hoy volvemos a la variedad y amplitud de temas a los que estáis acostumbrados en este blog. Supongo que os estaréis preguntando por el título de la entrada de hoy. ¿Por qué el gato? Bueno, resulta que desde hace poco menos de un mes tenemos en nuestra casa un pequeño gatito de color negro. Y esta entrada va dedicada a él. Concretamente, a todos los mitos que circundan a los gatos negros. Y es que el gato negro ha sido considerado desde el inicio de los tiempos como un animal mágico. En Egipto se les consideraba animales sagrados, ya que estaban vinculados con el culto a la diosa Bastet. 
Representación de la diosa Bastet, o Bast. Su misión es proteger el hogar y simboliza la alegría de vivir, ya que se considera la deidad de la armonía y la felicidad

De hecho, cuando pensábamos que el gatillo era una hembra, teníamos pensado llamarla Bastet. En la Inglaterra victoriana se consideraba que si unos novios recién casados se encontraban con un gato negro, esto simbolizaba prosperidad en el matrimonio. Y los marineros creían que tener un gato negro a bordo les traía buena suerte. Más aún, sus mujeres solían tener uno en casa, ya que parecía "asegurar" que sus maridos volverían sanos y salvos después de la travesía. Allá cada cual con sus supersticiones. Y hablando de supersticiones, históricamente los gatos negros fueron asociados simbólicamente a la brujería y al mal. En la tradición hebrea y babilónica, los gatos se comparan a unas serpientes, arrolladas en un hogar. La Iglesia los asoció a las brujas. Los gatos negros (y a veces otros animales del mismo color, e incluso blancos) se temía que fueran familiares de las brujas. En el siglo XVII el gato empezó a ser asociado a la brujería en muchos lugares del mundo. El gato negro mantuvo su fama de proveedor de buena fortuna en muchas partes del mundo, pero en EE.UU. y zonas de Europa (como por ejemplo España), que mantuvieron cazas de brujas, la asociación con las mismas les hizo ser considerados portadores de mala suerte. Tanto es así que, durante los tres siglos que duró la Caza de Brujas, en Europa se arrojaban a las hogueras todos los gatos que la Inquisición y sus seguidores podían capturar. Por supuesto, este exterminio masivo de gatos contribuyó a un incremento inversamente proporcional de la población de ratas, lo que facilitó en gran medida la expansión de la Peste Negra en Europa. Otra vez la Iglesia con sus ideas geniales. En Escocia, Irlanda y Gran Bretaña, donde no se dieron las persecuciones de brujas, los gatos negros continuaron manteniendo su estatus de portadores de buena suerte, y así se mantiene hasta hoy. Las supersticiones alrededor de los gatos negros son algunas de las más extensamente conocidas y populares.


 
Cartel de Steinlen

Pero la tradición sobre el gato negro, y los gatos en general, va más allá de la brujería y la superstición. Por su agilidad y fortaleza, y por su habilidad de caer sobre sus patas, se dice popularmente que tiene siete vidas, nueve en el mundo anglosajón, ambos números vinculados con la magia y con la fortuna. Por cuestiones culturales, en Occidente no se acostumbra a comer gatos. Este hecho, la ingesta de carne de perro, gato u otros animales de compañía (como los conejos en Alemania) suele causar repulsión en la población. No obstante, la expresión "dar gato por liebre" proviene de la sospecha de que los venteros, cuando no tenían liebre o conejo, servían carne de gato a sus clientes en las comidas. Sin embargo, se dice que en Oriente los gatos sí que se comen. Eso yo no lo puedo confirmar ni desmentir, puesto que desconozco la veracidad de esa información. Pero me da que eso no es más que una patraña occidental.

Mosaico de gato en Pompeya

Durante el Siglo de Oro se usaban bolsas hechas de piel de gato para guardar el dinero, que acabarían llamándose "gatos". De ahí proviene la expresión "aquí hay gato encerrado", con el significado de un tesoro o secreto oculto a la mirada. También la costumbre de agarrar a los gatos por la cola daría lugar a la expresión "buscarle cinco patas al gato", refiriéndose a la cola como "quinta pata" y significando una búsqueda de explicaciones rebuscadas sin demasiado fundamento. Debido a su carácter nocturno, y a que en la oscuridad es más difícil distinguir los colores, aparece la expresión "de noche todos los gatos son pardos", refiriéndose a la falta o poca relevancia de las diferencias entre lo que se menciona, o a la dificultad de distinguir dichas diferencias. Proviene de la referencia a que, en la oscuridad de la noche, es más fácil disimular los defectos de una mercancía. Al profeta Mahoma, el fundador del Islam, le gustaban mucho los gatos, quienes lo acompañaban en su casa y en sus predicaciones. Una leyenda de Turquía afirma que les permitió la entrada al Paraíso y que siempre caen de pie porque al Profeta le encantaba acariciarles el lomo. Otra leyenda asegura que cuando su gata favorita, Muezza, se quedó dormida sobre la manga de su túnica, prefirió recortar la manga que despertarla (algunas leyendas afirman que es a partir del afecto por Muezza que Mahoma permite a los gatos entrar en el Paraíso y caer siempre de pie). La predilección de Mahoma por los gatos ha provocado que en algunos países musulmanes se les tengan especiales cuidados y cariños.

 
El Maneki-neko, o "gato de la suerte", popular en la cultura japonesa

En la literatura se puede destacar el poema narrativo La Gatomaquia, de Lope de Vega; la fábula El Gato con Botas de Charles Perrault; también aparecen en títulos como Alicia en el país de las maravillas de Lewis Carroll; El Gato Negro de Edgar Allan Poe, Oda al gato de Pablo Neruda, etc... De hecho, si el lector y los derechos de autor me lo permiten, quisiera transcribir un fragmento de esta última obra del gran poeta chileno:


Oda al gato

Los animales fueron imperfectos, largos de cola,
tristes de cabeza (...)
El hombre quiere ser pescado y pájaro, la serpiente
quisiera tener alas, (...)
pero el gato quiere ser sólo gato
y todo gato es gato, desde bigote a cola,
desde presentimiento a rata viva, desde la noche
hasta sus ojos de oro. 
Oh pequeño emperador sin orbe, conquistador sin
patria, mínimo tigre de salón (...)
policía secreta de las habitaciones (...),
todos se creen dueños, propietarios, tíos de gatos,
compañeros, colegas, discípulos o amigos de su gato (...)

Grabado de Gustave Doré para El Gato con Botas

El escritor argentino Julio Cortázar tenía una extraordinaria afición por los gatos, la cual era compartida por Jorge Luis Borges, quien dijo del gato (aunque se refería a todos los animales) que era "eterno, pues para él el tiempo no existe". Ernest Hemingway criaba numerosos gatos en su casa de Cuba. Muchos de ellos tenían una malformación congénita en las patas llamada polidactilia. Muerto Hemingaway, esos gatos fueron cuidados y preservados, permitiéndose su reproducción. Hoy en día, muchos ejemplares que viven en los alrededores de la casa del literato siguen presentando dedos supernumerarios, señal clara de que son descendientes de aquellos que poseía el ganador del Premio Nobel. En su novela Cementerio de animales, el norteamericano Stephen King retrata a un gato inmortal (de nombre Winston Churchill) que es capaz de resucitar al ser enterrado en una necrópolis de nativos americanos. También a los habitantes de Madrid se les ha apodado "gatos" debido a que, según la leyenda, la conquista de la ciudad por las tropas de Alfonso VI a finales del siglo XI se realizó mediante el asalto a la muralla por la que treparon las tropas castellanas. Otras leyendas señalan en cambio que este apelativo de "gatos" les fue otorgado a los ciudadanos de Madrid en la Edad Media por su gran habilidad a la hora de trepar murallas y acantilados con las manos desnudas. Y para terminar, sepa el lector que en círculos espiritistas se suele observar el comportamiento de estos felinos como indicadores de posibles presencias de ultratumba. Y con esto terminamos nuestra entrada dedicada a los gatos: supersticiones, cultura popular, historia en la literatura... bastante completo, creo yo. De hecho, se me ha ocurrido que cada dos o tres semanas podría dedicar una entrada a explicar los animales totémicos, como he hecho con el gato. La cultura ánima-totémica está muy vinculada con algunos pueblos nativos americanos, pero a día de hoy se utiliza en Europa por ejemplo dentro de los grupos de psicología de autoconocimiento. Sí, puede ser interesante. Lo pensaré. En fin, nos vemos la semana que viene, queridos lectores. Ultreia!


Resultado de imagen de gato negro wallpaper
    

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