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miércoles, 22 de febrero de 2017

73. Las brujas en 'Símbolos del perdido Sagrado Femenino'

Las brujas, mujeres sabias de la Edad Media, fueron
injustamente condenadas por los poderes de la época, en
especial la Iglesia católica, tan deseosa de destruir todos los
cultos anteriores donde se venerase la Naturaleza. A causa de ello,
tal vez fueron las brujas las últimas sacerdotisas auténticas de la Diosa. 
En esta entrada mostramos un fragmento del capítulo dedicado a las brujas
en mi próximo libro 'Símbolos del perdido Sagrado Femenino'

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Medea, de R. Willis Maddox (1893)

"... Que en una comunidad existieran 'hierberos' competentes era una garantía de seguridad y una bendición para las familias. Tal vez por el pasado de recolectoras o por ser las cuidadoras principales de la familia, lo cierto es que las mujeres destacaron en esta actividad de conocedoras y guardianas de los secretos botánicos. Por un lado, y muy importante, por su valor terapéutico, pero por otro, por la condición de algunas de ellas de "plantas sagradas" cuyo consumo facilitaba el contacto con lo trascendente. Su conocimiento de las plantas y árboles, la elaboración de ungüentos y elixires y la participación en ceremonias y ritos heredados de viejos cultos paganos y religiones mistéricas , unido a la ignorancia, el miedo y la intransigencia de los poderes de la época, dieron como resultado una imagen que aún hoy genera escándalo y debate: las brujas. Y su destino lo conocemos: desprecio, humillación, torturas y hoguera.

Pongamos un 50 por ciento de imaginación y el otro 50 por ciento de lo que nos han dicho los antropólogos e historiadores para recrear un aquelarre. Es noche de principios de primavera, posiblemente con la luna en cuarto creciente. Ha sido elegido el mismo claro del bosque que tradicionalmente se ha usado desde antiguo. Está en un lugar elevado, lo más lejos posible de cualquier población. Está anocheciendo. La reunión está exclusivamente reservada a las mujeres. Sólo están excluidas las que aún no lo son y las que están embarazadas o criando. Muchas de ellas portan varas de avellano bien trabajadas, rectas como palos y bruñidas. Las de más edad se sientan ante pequeños tambores. Otras, las más veteranas, no participan pero lo controlarán todo. Las demás, las que intervienen en la danza, llevan cascabeles en tobillos y muñecas y algunas también castañuelas. La hoguera está encendida, el macho cabrío que va a ser sacrificado, atado a un poste y el "unto" preparado. Este unto tiene como base grasa animal, preferentemente extraída de carneros jóvenes (animales fuertemente vinculados con la divinidad masculina astada de la fertilidad). Se le ha añadido cera de abeja y la cocción y el polvo seco de algunas plantas: beleño, ruda, escabiosa, frutos de acebo, mandrágora... Las mujeres poco a poco van poniéndose el unto por el cuerpo. Principalmente en axilas e ingles. Los tambores suenan y ellas comienzan a danzar haciendo sonar sus cascabeles según se mueven. Algunas cantan. No hay coreografía ni ningún orden establecido. Empiezan a sudar y el unto hace su efecto. El calor aumenta mucho y la mayoría se desnuda. El frenesí crece, muchas de ellas toman sus palos de punta redondeada, lo embadurnan de unto y se lo introducen en la vagina. La reacción es rápida. Aparece la sensación de "estar volando". Muchas ya gritan, están poseídas por las fuerzas y genios de la naturaleza. En un momento dado, de modo espontáneo, se abalanzan en grupo sobre el macho cabrío. Lo atacan, lo golpean, lo muerden, lo despedazan y con su sangre se embadurnan. Algunas la chupan y beben.

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"La Danza", de Henri Matisse (1910). Museo del Hermitage, San Petersburgo


La furia decrece y las drogas empiezan a provocar sopor. Poco a poco van tumbándose a dormir cuidadas y tapadas por pieles por parte de las más viejas. Dormirán profundamente y tendrán sueños reveladores, en los que entrarán en un contacto todavía más profundo con los espíritus del bosque, que les contarán sus secretos. Al amanecer, cuando despierten, la hoguera seguirá encendida y las ancianas habrán cocinado los restos del cabrito. Antes de comerlo, se habrán dirigido a una fuente o poza cercana y se lavarán concienzudamente eliminando todo resto de unto y de sangre. Lo harán en silencio, con la conciencia de haber asistido a un acto sagrado. Darán las gracias al cabrito antes de comerlo, y a todo lo que les rodea: sol, tierra, agua, plantas, animales... se besarán y abrazarán entre ellas y compartirán los mensajes recibidos en sueños. Antes de que el sol alcance el cénit del mediodía todo debe haber terminado.

Quien visita hoy en día los hermosos bosques del Parque Natural del Moncayo dice que se pueden localizar claros como los descritos. Hoy esa vegetación exultante es la única que guarda silente memoria de los conocimientos y actividades de aquellas mujeres, y de hombres probablemente también, tan injustamente maltratados por la historia."

Cuadro representando dos mujeres desnudas acompañadas de un joven demonio y de un macho cabrío, bajo un cielo donde se observa una humareda negra y roja.
"Las dos brujas", de Hans Baldung 'Grien' (1523)
Museo de Städel (Francfort, Alemania)

sábado, 24 de diciembre de 2016

63. El hombre que no quería ser Dios

Ya hicimos algo parecido a esto el año pasado en EL BLOG DE BIANOR cuando subimos la entrada de ¿Feliz? Navidad. Sin embargo, lo que traemos este año aquí es algo distinto. Como algunos de vosotros sabéis, normalmente suelo trabajar en dos libros a la vez. Y lo que os traigo hoy, aprovechando la Navidad, es un fragmento de mi libro El hombre que no quería ser Dios. Las enseñanzas originales de Jesús de Nazaret. Espero que lo disfrutéis. 


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“El Reino de Dios está en vosotros.”

Con estas palabras (Juan 10:34), el hombre más importante y polémico de la historia moderna elevaba al ser humano a su máxima expresión: la divinidad. Al situar el anhelado Reino de Dios en el interior de los hombres, el profeta de Nazaret estaba increpando a la Humanidad para que tomase las riendas de su propio destino y que alcanzase el fin para el que fue concebido: autorrealizarse, lograr la trascendencia y convertirse en un dios. Así lo creía Jesús. ¿Tenía razón?

La idea no es originaria de ese hombre (y sí, digo hombre). Él la tomó, primero y desde niño, del judaísmo. Jesús fue un judío nacido en Nazaret, y como tal fue iniciado muy joven en las Sagradas Escrituras. Y en la Torá, concretamente en Salmos 82:6, se dice algo que resultaría revelador para el joven: “¿Acaso no sabéis que sois dioses?”. Con este antecedente, no es de extrañar que Jesús predicase años más tarde como lo hizo. Pero, ¿quién fue en realidad Jesús?

Lejos de situarme como un experto conocedor de la biografía del Jesús histórico (hay muchos hombres y mujeres mucho más dignos que yo de llevar ese título), sí puedo aclarar algunos interrogantes respecto a su figura. Lo primero y más importante de todo, es que el hecho de que a día de hoy consideremos a Jesús como Cristo, el hijo de Dios y la divinidad misma encarnada, es fruto de una excelente estrategia política. El Jesús histórico nunca dijo que fuese el Cristo – de hecho, no hay ningún registro de ello en los Evangelios – ni que fuese el Hijo de Dios ni que quisiese fundar una nueva religión (antes bien, en Mateo 5:17 dice que él no ha venido a derogar la ley de Moisés y los profetas, sino a cumplirla). No, Jesús fue un hombre con una misión importante, cierto, pero muy alejada de lo que creemos a día de hoy, tras siglos y siglos de interpretaciones, de doctrinas añadidas y eliminadas, y sobre todo de tergiversaciones. Por eso, en el presente trabajo intentaré hacer lo que cierto día de 1820 hizo Thomas Jefferson: encerrarme en mi estudio para intentar encontrar, lejos de dogmatismos, tergiversaciones y malinterpretaciones, las verdaderas enseñanzas de Jesús.

Jesús nació un día (la fecha exacta se desconoce) de Marzo del siglo I a.C. De hecho, es bastante probable que naciese en el año 4 a.C., a pesar de lo extraña que nos resulte tal posibilidad. Ahora, ¿cómo es que nace en marzo y cuatro años antes de su nacimiento “oficial”? ¿Acaso no celebramos su natividad con toda convicción el 25 de diciembre? Un desajuste tan grande en los meses no debería ser posible, pues los Evangelios deberían dar la fecha exacta, ¿verdad? Pues ése es el asunto: dos de los evangelistas (Mateo y Lucas) dan una fecha exacta… pero no es el 25 de diciembre. De acuerdo a sus evangelios, Jesús nace en el mes de Nissan. Y eso en el calendario judío, mal que nos pese, es marzo. Entonces, ¿por qué lo celebramos el 25 de diciembre? He aquí la primera artimaña política.

Con motivo de hacer más fácil la conversión de las gentes a una nueva fe, con frecuencia se adaptan los calendarios ya existentes (con las fiestas ya existentes) a las celebraciones de la nueva religión. Es lo que se conoce como “transmutación religiosa”. En mi libro El Arte de los Illuminati explicamos esto: el 25 de diciembre es la fiesta pagana del Sol Invictus, ese día maravilloso del año en el que el sol vuelve a recuperar fuerza y los días comienzan a alargarse. Jesús, como dios solar que debía ser, tenía que nacer un 25 de diciembre. Todo fue una artimaña para convertirle en el dios de la nueva religión. Como era de esperar, no fue el único. El día 25 de diciembre tiene el honor de haber traído al mundo a un importante número de personajes ilustres: Horus, Gilgamesh, Orfeo, Mitra… todos ellos para respaldar la fiesta del Sol Invictus.

Otro punto interesante es el lugar geográfico en el que nace Jesús. Porque una cosa es dónde nació y otra muy distinta es dónde TENÍA que nacer para ser ese nuevo dios que muchos querían que fuera. Permíteme una pregunta: ¿por qué le llamamos Jesús de Nazaret si todos los años montamos en nuestra casa el “Belén”? La respuesta brota casi instintivamente: porque Jesús nació en Nazaret, no en Belén. ¿Por qué ubicamos su nacimiento ahí? ¿Hemos vuelto a interpretar de forma errónea los Evangelios? En este caso, no. Tanto Mateo como Lucas dicen que nace en Belén, en la historia que todos conocemos del pesebre. Pero tanto Marcos como Juan parecen sugerir que nace en Nazaret, aunque no dan referencias a su nacimiento. ¿Por qué existe esta diferencia? Debido a una nueva artimaña política. Según la tradición judía, el Mesías – es decir, el Rey descendiente de David prometido a los profetas del pueblo hebreo – tenía que nacer en Belén. La forma de convertir a Jesús en ese Mesías era hacer que naciese en Belén, a pesar de que realmente nació en Nazaret. Todo el mundo es consciente de esto, pero decidimos obviarlo por ser una verdad algo incómoda.


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Una vez aclarado su lugar de nacimiento desde el punto de vista geográfico – Nazaret y no Belén – vamos a hablar del lugar de nacimiento físico. El famoso portal o pesebre. Todos conocemos la historia que nos cuenta Lucas en su evangelio: estando José y María por Belén para empadronarse – ésta era la ciudad que había visto nacer a David – llegó el momento del alumbramiento de la mujer. Al no encontrar sitio en ningún mesón, se detuvieron en un pesebre y allí María dio a luz. Podría parecer algo fuera de lo común, pero lo cierto es que es algo bastante corriente, tanto simbólica como históricamente. Por ejemplo, en Persia se creía que el rey-dios Mitra había también nacido en una gruta rodeado de animales, también un 25 de diciembre. Históricamente, que María diese a luz a Jesús en un establo no tiene nada de extraño. De acuerdo con las costumbres judías de la época, cuando una mujer tenía el período no podía estar viviendo con su familia en la casa porque se la consideraba impura, de modo que tenía que bajar al establo de la casa con los animales hasta que pasase el período. Lo mismo ocurría en los partos. De manera que Jesús no fue especial por nacer en un pesebre, pues todos los niños del Israel del siglo I a.C. nacieron en el mismo sitio y en las mismas condiciones.

Continuemos con la historia de su nacimiento, que no está exenta de curiosidades. Lucas dice que fueron a adorarle al pesebre varios pastores que estaban por allí con sus rebaños y a los que avisó un ángel – una prueba más de que Jesús nació en marzo, pues ningún pastor sacaría a sus rebaños en pleno invierno –. Mateo, por su parte, dice que quienes vinieron a adorarle fueron “unos magos” que tuvieron su encuentro con Herodes I el Grande (el Nuevo Testamento no es precisamente benevolente con este monarca, pues indica que ordenó la Matanza de los Inocentes en la época del nacimiento de Jesús, un hecho cuya historicidad no está probada). Aquí tenemos, con Herodes, a los famosos y queridos tres Reyes Magos. Sin embargo, Mateo sólo habla de unos magos, no dice que fuesen reyes ni que fueran tres. Y Lucas ni siquiera los menciona. Pero nuestra tradición ha terminado fundiendo ambos relatos (el de los pastores y el de los magos) en uno solo. Y es curioso que Mitra fuese adorado por pastores mientras que el dios egipcio Horus fue adorado por unos magos. No es casualidad. ¿Pero qué sabemos de esos magos? Que eran tres lo hemos deducido a lo largo del tiempo por los regalos que trajeron desde Oriente: oro, incienso y mirra. Se ha supuesto que, como tres eran los regalos, tres debían de ser los adoradores. Esos tres elementos tienen una profunda carga simbólica. El oro es un regalo de reyes. El oro es un regalo para Jesús Cristo, el Rey de Reyes. El incienso, por su parte, se utilizaba en los templos como ofrenda a la divinidad, además de para provocar estados alterados de conciencia en los fieles. El incienso se quemaba delante de las imágenes de los dioses en forma de ofrenda. Al regalar incienso a Jesús se está dando a entender que él es dios. Se honra así a Cristo como Dios encarnado. Y finalmente la mirra era utilizada para untar y embalsamar el cuerpo de los fallecidos, lo que indica que Jesucristo, además de Dios, es hombre; y morirá como todos.  

Esta es la lectura que se le da a estos elementos en la tradición cristiana. Pero si Jesús no nació en Belén, es bastante fácil que esta adoración tampoco tuviese lugar ni mucho menos que le ofreciesen estos elementos. Mas continuemos con lo que dice tradición. Ya hemos aclarado por qué son tres. ¿Por qué se dice que son reyes? La creencia católica afirma que eran reyes representantes de religiones paganas de pueblos vecinos, y que los Evangelios los ven como las primicias de las naciones que adoptarán la religión católica. Con respecto a los nombres de los magos, (Melchor, Gaspar y Baltasar) las primeras referencias parecen remontarse al siglo V d.C. a través de dos textos, el primero titulado Excerpta latina bárbari, en el que son llamados Melichior, Gathaspa y Bithisarea; y en otro evangelio apócrifo, el Evangelio armenio de la infancia, donde se les llama Balthazar, Melkon y Gaspard. Sea como fuere, lo único que tenemos claro es que eran unos magos. Pero, ¿qué sentido tiene esa palabra para un hebreo del siglo I a.C.? Pues la palabra “mago” proviene del elamita makuishti, que – pasando por el persa maguusha y por el acadio magushu – llegó al griego como μαγός (“magós”, plural: μαγοι, “magoi”) y de ahí pasó al latín magi y magister de donde llegó al español como “mago” y “maestro”.

Eran los miembros de la casta sacerdotal medo-persa de la época aqueménida (siglos VI – IV a.C.). Si bien parece contradictorio que practicantes de la magia (severamente amonestada tanto en el Antiguo como en el Nuevo Testamento) sean admitidos como adoradores de Jesús, hay que tener en cuenta que el término griego magós no era utilizado únicamente para referirse a los hechiceros. Se utiliza, en este caso, para referirse a “hombres sabios” (así se los llama en diversas versiones de la Biblia en inglés) o, más específicamente, eran hombres de ciencia. De hecho, también poseían conocimientos de las Escrituras (Mateo 2:5-6) y desde antiguo se ha mantenido que pertenecían al mazdeísmo, también conocido como zoroastrismo – una religión iraní que tiene a Zoroastro (Zaratustra) como profeta – que venera a Ahura Mazda como el único creador de todo, increado a su vez. Mateo no especifica que estos magos sean astrólogos que conocieran con precisión el movimiento de alguna estrella (2:7) a pesar de ser ésta la creencia general. Aunque bien intencionados, su visita es causa de turbación general y despierta la desconfianza de Herodes (2:3), pues veía a ese supuesto nuevo Mesías como un rival. A pesar de ser un anciano y de haber reinado ya más de treinta años, Herodes les ruega que averigüen el sitio preciso del nacimiento del Mesías (2:8) con el fin de poder acabar con su potencial competidor. Los sabios, que no sospechan eso, encuentran al niño, le adoran y le obsequian con los presentes arriba mencionados. Un ángel previene a los magos de las intenciones que Herodes guardaba (2:12), así que no regresan donde él, sino que vuelven a su patria por otro camino. Iracundo, el rey manda matar a todos los niños menores de dos años. Para entonces, José ha sido avisado en sueños (2:13) de que debe huir a Egipto con los suyos. A partir de este relato bíblico, se han ido elaborando numerosas leyendas sobre los hechos y la personalidad de estas figuras, incluyendo el presunto estatus real. ¿Quién sabe si todo esto no fue un montaje para acabar relacionando a Jesús con Egipto?

(...)

lunes, 25 de julio de 2016

42. Símbolos del perdido Sagrado Femenino

Diez días sin publicar es mucho tiempo, lo sé. La semana pasada he tenido muchísimo trabajo con la exposición del Bosco en el Prado y rutas por Madrid, lo que me ha impedido pasar tiempo en el ordenador. Y este fin de semana lo he pasado en Granada, donde tampoco he tenido ocasión de tocar una tecla. Pero ya he vuelto, más relajado y con ganas de dar a conocer al mundo mi nuevo trabajo. Pero antes, quiero dar las gracias por esas 2111 visitas que ya llevamos registradas en el blog. Es la señal de que os gusta lo que leéis por aquí (aunque estoy seguro que no todo) y lo que me empuja a continuar. Así que gracias a todos. He mencionado un nuevo trabajo, en efecto. Como bien sabéis los lectores, de momento he escrito tres libros: El Arcanon (que saldrá a la venta en 2019), El Arte de los Illuminati (que ya está disponible por 12 euros) y En Busca de la Eternidad (que está en proceso de edición y publicación).  Pues bien, desde hace unas semanas, un nuevo libro pasa a engrosar mi producción: Símbolos del perdido Sagrado Femenino. Aquí tenéis la portada que he diseñado.



Un detalle de "El Nacimiento de Venus" de Botticelli. ¿Por qué? En primer lugar, porque es uno de mis cuadros favoritos. Y en segundo lugar, porque en ese lienzo, Botticelli muestra un elemento que aparece en mi libro: un símbolo del Sagrado Femenino. Ahora bien, ¿qué es eso del Sagrado Femenino? Pues es una buena pregunta. Porque es un término en el que los propios expertos no se ponen de acuerdo. Hay algunos, como la arqueóloga Marija Gimbutas (en su libro El lenguaje de la Diosa) que dicen que representa una idea matriarcal primigenia nacida en las sociedades del Paleolítico. Según ellos, el primer concepto que tuvieron los hombres de "divinidad" estaba relacionado con una concepción femenina de la naturaleza divina. Es decir, antes de que las religiones patriarcales se instalaran primero en Oriente y después en Occidente, existía un culto antiquísimo a la Naturaleza, que era Dios. Y a Dios se dirigían con el pronombre personal "Ella". La Madre Tierra. Una divinidad del suelo que nos sustenta, madre, hermana y amante. Ese concepto de divinidad, de naturaleza sagrada femenina, era el Sagrado Femenino. Pero hay otros, como Robert Graves, que utilizan el término "Sagrado Femenino" para referirse a un conjunto de mitos, leyendas, tradiciones y símbolos que se enlazan con la figura de la mujer. Es decir, el Sagrado Femenino no es sólo una cosa, un concepto; sino que incluye todo lo que simbólicamente hace referencia a la divinidad femenina encarnada en la mujer. Por eso estos expertos, cuando ven un símbolo que tradicionalmente se ha asociado a divinidades femeninas, se refieren al símbolo en cuestión como "el Sagrado Femenino". Pero éste es múltiple. Para que lo entendamos mejor, voy a poner un ejemplo. Sin destripar nada del libro (ya tendréis ocasión de leerlo), os voy a mostrar sólo uno de los muchos símbolos que aparecen repartidos por sus páginas:

 

La estrella de cinco puntas. La mayor parte de la gente cree que es un símbolo vinculado con la magia y la hechicería, y no se equivoca. Se dice que es un poderoso símbolo mágico, y la magia siempre hace uso de las potencias superiores. Éste símbolo se conoce como pentáculo o pentagrama, y mientras que algunos expertos consideran que es un símbolo del Sagrado Femenino, otros lo llaman "el Sagrado Femenino". ¿Vemos la diferencia? Ahora bien, la cuestión es por qué se relaciona el pentáculo con la divinidad femenina. Como hemos dicho en alguna ocasión, un símbolo tiene pluralidad de significados y de interpretaciones. Y éste no es distinto. La primera referencia documental que tenemos de este símbolo proviene, cómo no, de los sumerios. Los sacerdotes de esta civilización llamaban a este símbolo "la estrella de Ishtar". Un símbolo de la fertilidad, el amor y la belleza. Isthar es la Afrodita sumeria. Y su símbolo permaneció casi inalterado a través de los siglos hasta la llegada del cristianismo, y siempre asociado a la divinidad femenina. Afrodita, Turán, Venus... las religiones occidentales herederas de la civilización sumeria conocían muy bien el significado de este símbolo, a la que acabaron denominando "lucero del alba". Ése es también el nombre del planeta Venus. ¿Cómo acabó el cristianismo cambiando esa percepción? Bueno, los sumerios y las civilizaciones que les sucedieron fueron los grandes maestros de la simbología, y por lo tanto desarrollaron una de las leyes de ésta ciencia: todo depende de la orientación del símbolo. El pentáculo con el vértice hacia arriba era usado en poderosos rituales de fertilidad, fecundidad y prosperidad. Pero puede aparecer representado de otra manera, que representa su naturaleza más sagrada.

   

El pentagrama invertido. Hoy en día es un símbolo del satanismo, sí. Pero eso es porque el pobre pentáculo fue víctima de las religiones patriarcales y de la moda. La Iglesia sabía perfectamente cuál era el significado de este símbolo, uno de los más sagrados de la historia de la humanidad, vinculado con esa idea de la divinidad femenina. Pero a partir del siglo IV d.C., la Iglesia se esmeró mucho en imponer su propia religión y su credo particular, lanzando amenazas y mentiras contra todos los cultos preexistentes. Y por supuesto, al ser una religión mayoritariamente patriarcal, se esmeró mucho con los cultos paganos del Sagrado Femenino. Y de esta manera es como transformó este símbolo en la cabeza de macho cabrío que para ellos también simbolizaba al demonio, al pecado.


Es decir, que puesto que el pentáculo estaba asociado a las divinidades femeninas Isthar y Afrodita, para la Iglesia se convirtió en un símbolo del pecado. Del pecado, y concretamente, de la lujuria. ¿Por qué creéis que la imagen convencional que tenemos de Satán es la de un sátiro, figura mitológica grecolatina que simboliza el apetito sexual? Pero ya hablaremos de eso en otra ocasión. La cuestión es que la Iglesia lanzó toda una campaña de desprestigio contra los cultos que celebraban la feminidad, hasta el punto de que en nuestra mentalidad del siglo XXI seguimos viendo a la Eva del Génesis como la responsable de que nos expulsaran del Paraíso, como la pecadora. Y deberíamos verla como lo que realmente es: una emanación de la Diosa, como todas las figuras femeninas de las mitologías del mundo. Y el pentáculo invertido es su símbolo, no el del demonio. Porque la Iglesia también reinterpretó esto en su beneficio: mientras que el pentagrama invertido es un símbolo del demonio, del pecado y de la lujuria; el pentagrama original representa las cinco llagas de Cristo. Pero su uso más habitual en las iglesias es el llamado "tetragramaton": las cuatro letras hebreas que forman el nombre de Yahveh, es decir, 'YHWH'. Este símbolo también se conoce como "la estrella de los magos".




Bien jugado. En este tipo de cosas, la Iglesia es muy profesional. Y a día de hoy los detractores de la Iglesia de Roma han creído sus mentiras y usan los símbolos que sus propios "enemigos" diseñaron. Lo mismo ocurrió con los Illuminati. Los miembros de la Iglesia acallaron a sus detractores y a los que podían proclamar la verdad; consiguiendo ocultar la verdadera historia. Puede parecer que no me cae muy bien la Iglesia, pero no me malinterpretéis. Los miembros de la Iglesia han hecho cosas loables, y gracias al trabajo de copistas en centenas de monasterios han llegado hasta nosotros obras que de otro modo se habrían perdido... pero no es menos cierto que muchas otras obras que discrepaban de su interpretación de los hechos históricos o que directamente los contradecían, fueron perseguidos con vehemencia. Muchos de ellos erradicados, y que no han llegado hasta nuestros días. Es ese monopolio de la verdad con el que se ha arropado la Iglesia durante siglos el que detesto.

En fin, ya para finalizar, si tuviese que definir el libro en una frase para que lo compraseis, sería que hay que verlo como un manual de símbolos que todavía podemos encontrar hoy en día y que están vinculados con la idea de esa divinidad femenina que hemos perdido en nuestra sociedad patriarcal pero que no está muerta, sólo dormida, aguardando a que los hombres justos, los verdaderos caballeros del Grial, la encuentren y la devuelvan a su lugar en los altares de la humanidad. Muchas gracias por estar un día más aquí, lectores, y espero veros pronto. ¡Hasta entonces!

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domingo, 28 de febrero de 2016

13. En Busca de la Eternidad

Estoy contento de encabezar esta entrada con el título de mi último libro. He estado trabajando mucho en él. Y la verdad es que En Busca de la Eternidad me ha dejado con la misma sensación de satisfacción que los dos libros anteriores. Solo que, por primera vez, no me baso en mis propias teorías o en las interpretaciones de terceros, sino que todo lo que recojo en este libro es 100% real, hasta el punto de que hay documentos y fotografías que lo demuestran. Os haré una pequeña síntesis del libro, para aquellos que no sepan de qué estamos hablando.


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En Busca de la Eternidad es un libro que recopila las doctrinas esotéricas que influyeron en las creencias de los líderes del III Reich. Se han escrito muchos libros sobre esta temática, porque negar a estas alturas que la locura de los jerarcas nazis estaba en gran parte incrementada por una fiebre ocultista sería negar la realidad. Sin embargo, todos los libros en los que me he documentado se centran en exclusividad en un tema o, por el contrario, hacen un ligerísimo vistazo general, obviando muchos de los contenidos más relevantes de este esoterismo nazi. Lo que yo me he propuesto con En Busca de la Eternidad es acercar al público las extravagantes creencias relacionadas con el ocultismo que se respiraba en los despachos del Reich, uno por uno. El esoterismo en el III Reich, en definitiva. Dedico un capítulo a los orígenes de ese interés por el esoterismo, otro a las expediciones patrocinadas por el régimen que tenían como objetivo estudiar las ciudades milenarias del planeta que creían hechas por sus antepasados arios, la búsqueda de los objetos sagrados de las mitologías del mundo revestidos con el poder de Dios, el uso de "magos" y "esoteristas" en el propio conflicto bélico... en fin, un auténtico galimatías. Pero no fueron los alemanes los únicos en echar mano de estos brujos y gentes que se decían doctores en filosofía oculta: cuando los aliados descubrieron que Hitler estaba usando a estos personajes para manipular las fuerzas ocultas, ellos hicieron lo propio. Una prueba de ello es el conocido Black Team de Churchill, que en sus filas contaba con ocultistas tan notables como Aleister Crowley.


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No quiero revelar nada vital a los lectores, nada de spoilers. Quiero que todo aquel al que le interese el tema se ponga en contacto conmigo y yo le haré llegar un ejemplar. Las cosas que aparecen en el libro son para leerse, no para contarse. Sin embargo, responderé a una pregunta a grandes rasgos. He mencionado que el régimen nazi enviaba expediciones a las ciudades milenarias... ¿a qué ciudades me refieres? Bien, cuando se habla de esoterismo nazi, hay un nombre que aparece continuamente: Ahnenerbe. Es decir, el Instituto para el Estudio y Preservación de la Herencia Ancestral Alemana. Un centro fundado por el Reichsführer, el segundo hombre más poderoso del régimen: Heinrich Himmler. A lo largo del libro sin duda es el nombre que más veces aparece, porque era el que estaba más loco de todos. Se creía la reencarnación de un rey sajón del siglo X, con eso está todo dicho. Pues bien, la Ahnenerbe se encargaba, entre otras muchas cosas, de organizar expediciones a lugares del planeta que los nazis creían que habían sido poblados por los arios en un pasado remoto. Por ejemplo viajaron a Suiza, al Tíbet o incluso a Tiahuanaco, en el altiplano boliviano. 

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Sin embargo no fueron, por ejemplo, a Egipto. No pudieron. La Ahnenerbe tenía planeadas expediciones a muchos lugares del mundo, entre ellos Egipto o Irán, pero el estallido de la guerra obligó al III Reich a redirigir los fondos a la industria armamentística, por lo que muchas de las expediciones tuvieron que cancelarse. En fin, sé de buena tinta que algunos de nuestros lectores están deseando echarle la mano a En Busca de la Eternidad, así que no voy a revelar más detalles. Ante la pregunta de cuánto he tardado en escribirlo, la verdad es que era un proyecto que tenía en mente desde antes incluso de empezar a escribir El Arte de los Illuminati. Hace un par de años ya tenía muy claro que quería escribir un libro sobre el esoterismo nazi, así que poco a poco, mientras redactaba el libro de los Illuminati, iba guardando toda la información sobre el ocultismo del Reich que caía en mis manos. De manera que cuando terminé El Arte de los Illuminati, ya tenía gran parte del trabajo de documentación hecho. Tenía fotos, borradores, informaciones que contrastar... a eso ha sido a lo que más tiempo que dedicado: a ordenarlo todo y a redactarlo hasta darle el formato de libro. La verdad es que estoy muy contento con el resultado, y espero que todo aquel que lo lea lo disfrute al menos tanto como yo. El precio será el mismo que para El Arte de los Illuminati: 11,95€. Pero eso sólo si me lo piden a mí directamente, ya que si lo encargan por Internet les sale por 13,46€.

Lo podéis pedir aquí a la editorial o aquí directamente a mí. Ya para terminar, ¿voy a explicar la portada del libro. La que diseñé yo al principio, claro, no la final creada por la editorial. Habrá muchos lectores que no la comprendan muy bien. Es normal que no se identifiquen los símbolos, yo mismo hasta que no empecé a trabajar en este libro tampoco sabía lo que significaban, ni siquiera los había visto nunca. Bueno, el símbolo superior es plenamente conocido: la esvástica. Que por cierto, también dedico un capítulo a la historia de ese símbolo porque se merece un poco más de respeto que el que se le da actualmente en Occidente. Pero sigamos: el símbolo de la derecha es uno de los emblemas que adoptó la Ahnenerbe, que como te he dicho tiene un papel capital en todo lo referente al esoterismo nazi. Se ve fácilmente la relación entre la esvástica y el emblema de la Ahnenerbe. ¿Pero el de la izquierda? Es como... una esvástica doblada. Y realmente es otra representación de la esvástica. De hecho, Hitler diseñó la bandera y el emblema de su partido debido a la influencia que sobre él ejerció esa "esvástica doblada". Ése es el emblema de la Sociedad Thule. Y hasta aquí puedo decir. No voy a explicar lo que es la Sociedad Thule, viene en el libro. Si te interesa, tendrás que leerlo. 

Ante la pregunta de cuándo se podrá adquirir el libro, ésa es la única pregunta a la que no puedo contestar con seguridad. Ahora mismo estoy en los trámites con la editorial para que me publiquen El Arte de los Illuminati, que supongo que estará disponible a principios de abril... si todo sale bien. Pero tan pronto como ese asunto esté resuelto me pondré manos a la obra con En Busca de la Eternidad. Prometido. De hecho, avisaré en la página que tenemos en Facebook de la disponibilidad para su compra. Nos vemos en el próximo encuentro, queridos lectores. ¿De qué hablaremos el martes? ¿Quizá de alguna delirante teoría? La verdad es que no lo sé. Todavía tengo que pensármelo. De todas maneras será el miércoles, ahora que lo pienso, porque el martes no voy a estar en casa en todo el día. Nos vemos entonces el miércoles. ¡Hasta entonces, queridos lectores!


viernes, 26 de febrero de 2016

12. El extraño mundo de Agartha

Buenos días, amigos. Hoy es viernes, día de entrada nueva en ARS OCCULTA. La verdad es que están siendo unas semanas de trabajo bastante malas. Pero bueno, al menos ha llegado ya al Prado la exposición dedicada a Georges de La Tour, un pintor francés del siglo XVII que era un gran maestro de la luz y las sombras. Pero no voy a hablarnos de él aquí, para eso está EL BLOG DE BIANOR, si nuestros lectores desean saber más cosas sobre De La Tour pueden leer la entrada dedicada a éste en el blog. No, hoy quiero haceros partícipes de una de las teorías ocultistas más extrañas que he podido estudiar hasta la fecha. La que le da nombre a la entrada, claro: Agartha.


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He decidido hablar hoy sobre eso porque ayer por la tarde empecé a escribir el último capítulo de En Busca de la Eternidad, y hablo precisamente de Agartha. Sí, el libro trata del esoterismo nazi, y Agartha es una pieza clave para entender el fin del III Reich. En 1946, el gobierno de los Estados Unidos decidió enviar a un gran contingente de su Armada a la Antártida en lo conocido como Operación High Jump. El despliegue militar que se realizó fue increíble, con portaviones, submarinos, varios barcos de distinto tonelaje y 14.000 soldados. La versión oficial dice que la Operación High Jump tenía como objetivo realizar maniobras militares en las condiciones de frío más severas posibles. En efecto, mandaron todo ese equipo a la Antártida. ¿Qué tiene que ver eso con los nazis o Agartha? Pues que unos años antes, en 1943, los altos jerarcas nazis habían enviado al mismo lugar una expedición que tenía por objeto estudiar la posibilidad de establecer bases en el continente austral que sirviesen como refugio a los grandes líderes del III Reich. Pero hay quien dice que la idea no era establecer bases en la Antártida, sino encontrar la entrada al mundo de Agartha. El hecho de que se hayan encontrado hace poco mapas con la firma de la esvástica que muestran la entrada oculta a Agartha parecen respaldar esa teoría.


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Pero, ¿qué es Agartha? Para muchos líderes nazis, deseosos de encontrar las raíces o los restos de la antigua raza aria, resultaba evidente que después de haber poblado el mundo con sus maravillas, los miembros supervivientes se ocultaron. Pero no en regiones remotas, sino en el interior de la Tierra. ¿En cuevas subterráneas o algo así? No exactamente. Para los líderes nazis, y para mucha gente antes que ellos, nuestro planeta estaba hueco. Y en su interior se encontraba el reino de Agartha. Poca broma con esto, porque incluso la Navy y el gobierno norteamericano consideraron la posibilidad de la existencia de Agartha y de que los nazis hubiesen podido acceder al interior de la Tierra. Pues en esos mapas que te comentaba antes están escritas las instrucciones para llegar a Agartha, y su entrada estaría ubicada precisamente en el Polo Norte, a través de un inmenso agujero. Sí, los norteamericanos dieron fe a un cuento de viejas y que hicieron todo ese despliegue militar en la Antártida para encontrar un supuesto enorme agujero que sirviese de entrada a un reino subterráneo llamado Agartha. Eso es exactamente lo que te estoy diciendo. Y para muchos esta teoría de la Tierra hueca y el reino de Agartha se confirmó cuando en 1968 salió a la luz una fotografía que había tomado un satélite del Polo Norte en el que se veía un enorme agujero. ¿No me crees? Compruébalo tú mismo.


 

Puede que sea un montaje. Pero montaje o no, el caso es que los nazis estaban convencidos de que el reino subterráneo de Agartha existía, igual que el gobierno norteamericano cuando, finalizada la guerra, desplegó tal contingente de tropas en la Antártida durante un año. Muchos aviones se estrellaron, varios submarinos sufrieron daños severos y murieron bastantes soldados. Todo para, según parece, unas "simples" maniobras militares. Es, cuanto menos, sospechoso. Pero tengo que reconocer que yo, que me jacto de documentarme siempre de fuentes fiables y no dejarme llevar por los delirios de un loco, no puedo creer en la existencia de Agartha. La razón me dice que es imposible y así lo creo. Físicamente hablando, la existencia de un mundo habitado en el interior de la Tierra es muy improbable. Pero también te digo una cosa: muchas veces la realidad supera y demuestra que lo que creíamos imposible resultó ser cierto. No creo que exista Agartha, pero también hubo gente que creía que nunca existió Troya y sin embargo mírala, ahí está. Y no hay una Troya, sino diez, una construida encima de otra. No debemos cerrar nunca las puertas a la posibilidad. Porque, si bien creo que no es probable que dentro de nuestro planeta haya un mundo oculto, también te digo que no sabemos nada del interior de la Tierra. Apenas hemos podido perforar un 0,1% de la corteza terrestre. Son muchos los interrogantes que rodean la cuestión de Agartha, y es demasiado pronto como para descartarlos. Pero no, por enésima vez, no creo que el reino subterráneo de Agartha exista. Pero los nazis sí lo creían, y eso es suficientemente importante como para contarlo en En Busca de la Eternidad.


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Supongamos por un momento que Agartha existe. ¿Qué hay ahí abajo? Son muchas las leyendas en todo el mundo que se cuentan sobre personas que han viajado a las profundidades de la Tierra y han llegado a ese reino subterráneo. En la más remota Antigüedad recibía varios nombres: el reino de Yomi, el Inframundo, el Hades, Shambala, Agartha... Se les ha llamado por diferentes nombres, pero todos ellos eran mundos subterráneos. Antaño, la gente creía que en las profundidades de la Tierra se ocultaba el secreto de la misma muerte. Es decir, la habilidad de devolver a la vida a los muertos. Pero claro, no es nada fácil hacerse con ese secreto. Cuenta la tradición que las entradas a Agartha están custodiadas por unos guardianes provenientes de las entrañas de la Tierra. Y sí, digo entradas, porque al parecer hay más de una. Según la tradición habría entradas por todo el planeta, escondidas en cuevas o cavidades montañosas, en el fondo de los lagos o en los mismos polos. Se dice que los objetos de culto de civilizaciones antiguas representan en realidad a dioses de hace 3.000 años y que una vez esos dioses estuvieron aquí, paseándose por nuestro mundo y encargándose de guiar los pasos de la joven Humanidad. Con el tiempo los hombres progresaron, y la existencia de los dioses ya no fue necesaria. Comprendieron que su papel había finalizado, así que se ocultaron en las profundidades de la Tierra como guardianes. Pero lo mejor es que lo hicieron con una serie de clanes, un pequeño número de humanos que acompañaron a los dioses a las profundidades de nuestro planeta. Y allí crearon el reino de Agartha, el lugar donde se encontrarían todos los dioses, poseedores de conocimientos desconocidos para nosotros. Pero quién sabe, quizá es sólo una leyenda.


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Así que... un reino bajo tierra con entradas repartidas por el mundo y custodiadas por guardianes de otro tiempo. Puede no tener sentido para nosotros, una idea como la existencia de Agartha es evidente que no puede afrontarse desde la lógica. Pero sin embargo, daría respuesta a grandes incógnitas de nuestro pasado reciente. ¿Has pensado en el Lago Ness en Escocia o en las borrascosas cumbres del Himalaya? Lugares aislados custodiados por criaturas extrañas que parecen de otros tiempos. ¿Podrían el monstruo del Lago Ness y el Yeti ser en realidad guardianes de las entradas a Agartha? Solamente estoy señalando que es curioso que tanto en una cordillera perdida del mundo, a gran altura y con numerosas grutas no sean pocos los que dicen haber visto al Yeti, una criatura que efectivamente parece sacada de muchos siglos atrás. O Nessie, lo que llamamos el Monstruo del Lago Ness, el supuesto habitante de uno de los lagos más profundos del mundo y que dicen de él que es uno de los grandes saurios del Pleistoceno. Hace justo un par de meses descubrieron que el Lago Ness tiene una profundad cavidad que los lugareños se han apresurado a identificar con la guarida de Nessie. Tienes que reconocer al menos que cobraría sentido. Y si se demuestra que el Monstruo del Lago Ness y el Yeti existen de verdad, debemos otorgar el beneficio de la duda a que Agartha exista. 


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No es cuestión de luchar por una causa que ya está perdida. Aquí no es mi intención convencer de nada a los escépticos, sino el dar a conocer una idea que lleva desde la Antigüedad revoloteando en las mentes de los hombres. Quizá Agartha no sea más que un mito o quizá algún día podamos ver su realidad con nuestros propios ojos. De todas maneras, es una idea interesante que quería compartir con vosotros, lectores. Pero, ¿se sabe qué pasó con esos nazis de la Antártida? ¿Si encontraron ese enorme agujero? Si quieres saberlo, tendrás que leer En Busca de la Eternidad. Dedico un capítulo entero del libro a la leyenda de Agartha, no voy a destripar aquí lo que cuento. Si estás interesado en saber cómo acabaron esos nazis en busca del reino subterráneo, te recomiendo que esperes un par de semanas más. En Busca de la Eternidad está casi terminado, y ahí se da respuesta a eso y más.

Nos despedimos aquí de nuestros lectores, pero con la promesa de que en el próximo encuentro os contaré algunas cosas de En Busca de la Eternidad, pero sin desvelar nada de importancia. ¡Nos vemos el domingo, queridos lectores!