miércoles, 9 de agosto de 2017

84. Sacro Bosco: el parque de los monstruos de Bomarzo

En la Italia del siglo XVI, la nobleza solía dejar constancia de su grandeza y poder a través del arte religioso. No así Pier Francesco Orsini, cabeza de una de las familias más influyentes, antiguas y poderosas de la Italia medieval y renacentista. Esta familia dio al mundo tres papas (Celestino III, Nicolás III y Benedicto XIII), y el propio Pier F. Orsini fue condottiero, es decir, mercenario al servicio de las ciudades-estado italianas. En un tiempo en el que estas ciudades no tenían ejército propio, la labor de los condottieros y sus hombres (que consideraban la guerra un arte) era fundamental en la convulsa Italia. De esto se dio cuenta el gran filósofo Niccolò di Bernardo dei Machiavelli, conocido en España como Nicolás Maquiavelo, y en su obra El Príncipe advierte sobre la importancia de poseer un ejército propio.


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El más famoso retrato de Nicolás Maquiavelo, realizado por Santi di Tito

Pero Francesco Orsini quería ser recordado de una forma diferente a sus contemporáneos, y lo consiguió a través del llamado "Parque de los Monstruos". Bueno, en realidad éste es el nombre que recibió el recinto posteriormente. Él mismo lo bautizó como Sacro Bosco, el bosque sagrado (curiosa analogía con el nombre iniciático que adoptó Jeroen Van Aeken y del que ya hablamos aquí). Él consideraba todas las figuras de ese parque como habitantes de un lugar sagrado. No quería que sus monumentos agradaran, sino que asombraran. Y vaya si lo consiguió. Escondido en Bomarzo, a casi setenta kilómetros de Roma, se encuentran estos jardines, en un tramo de bosque cerca de la parte inferior del valle donde la familia Orsini se había construido su castillo. Así, después de una carrera militar, el último de la dinastía Orsini se entregó a una vida de goce y placer a mediana edad. Quizá el parque sea un espejo para su imaginación, o un reflejo de su estado de ánimo después de su vida social y política. Es difícil saberlo, pero Sacro Bosco no deja a nadie indiferente.


  Sacro Bosco o Parque de los Monstruos en Italia
"El Ogro", una de las esculturas del Parque de los Monstruos

La vegetación natural del parque se deja crecer libremente y las esculturas se pueden encontrar a intervalos variados para que el visitante curioso, conteniendo la respiración, no esté muy seguro de lo que se va a encontrar a la vuelta de la esquina. Si a día de hoy esta capacidad de sorprendernos (y maravillarnos) permanece intacta, cómo sería hace casi quinientos años. No es difícil imaginar la mezcla de fascinación y estupor de los incautos invitados que el príncipe Orsini llevaba a su peculiar bosque, poblado por extraños delirios de piedra. Y es que algunas de las esculturas fueron talladas en el mismo lecho rocoso (ya que esta zona del norte del Lazio es famosa por su rocoso, en su mayoría estéril, paisaje). Los monstruos del piedra del Sacro Bosco son en realidad representaciones de criaturas mitológicas, encerrando toda una constelación de símbolos. Se trata, seguramente, de un jardín iniciático parecido al Parque del Capricho (el cual explicamos aquí) o a los jardines de la Granja de San Ildefonso, en Segovia, del que hablaremos en una futura entrada.

 Parque de los Monstruos

Sacro Bosco    
Proteo Glauco, un viejo dios del mar de la mitología griega, con un globo sobre su cabeza

En aquel tiempo, no tan lejano, la gente no estaba acostumbrada a los impactos visuales de elaborados efectos especiales, por lo que una de las mejores armas del artista para conmocionar a su público eran un martillo y un cincel. Y en este caso, el artista fue el arquitecto Pirro Ligorio, que más tarde sería el encargado de continuar la obra de Miguel Ángel, la Basílica de San Pedro, en el Vaticano. Se estima que los trabajos del Sacro Bosco empezaron alrededor de 1550 y luego cayeron en el olvido durante unos 350 años, tras la muerte de su creador en 1585. También se ha planteado la tesis de que Orsini, considerado un artista algo anárquico, diseñó este jardín para reflejar su dolor por la muerte de su esposa. Quizá sea por eso que la inscripción en un obelisco dice que el jardín es sol per sfogare il Core ("sólo para liberar el corazón"). Tal vez el príncipe creó este parque como una respuesta silenciosa ante la realidad de la muerte, completamente opuesto a los jardines simétricos y geométricos que se realizaban en aquella época.

 Bomarzo
Escultura de un rostro, probablemente representando al dios astado de la fertilidad

El Sacro Bosco está diseñado para que sus figuras se mimeticen con el entorno y tengan una continuidad natural. Eso sí, las figuras de piedra no tienen (o no parecen tener) relación entre sí en términos de mitología o marco de tiempo, y tampoco parece haber racionalidad en su posicionamiento, como sí ocurre en la Granja de San Ildefonso. Si bien es cierto que no se puede considerar que algunas de las esculturas sean monstruos per se, la época en que se construyó debe tenerse en cuenta a la hora de asignarles los nombres. Pegaso, Poseidón, Echidna o Proteo están presentes en el jardín, así como Hércules luchando contra Caco o un elefante de Aníbal aplastando a un soldado romano.

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Tritón, dios mensajero de las profundidades marinas, vela por el lugar

"En Bomarzo la escenografía es abrumadora, el observador no puede contemplar por qué está inmerso en un engranaje de sensaciones (...) capaces de confundir las ideas para acosar emocionalmente, para participar en un mundo de sueños absurdo, lúdico y hedonista". Quien así hablaba era Bruno Zevi, un crítico de arte italiano, y no va del todo desencaminado. Son muchos (entre los que me incluyo) los que han querido ver en Bomarzo elementos esotéricos. Referencias a la cábala, a la alquimia, al simbolismo... todo ello remite al deseo del creador de ser inmortal. Ciertamente la disposición del parque invita a pensar en el significado que el jorobado Orsini, coleccionista de todo, restaurador del poder del linaje familiar, con su oso como emblema que según la leyenda mutó en un mago para controlar la naturaleza. No hay duda que la astrología, la encarnación de la eternidad, y el horror expresado en criaturas como el Can Cerbero, las arpías o el dragón, invitan a pensar en factores más allá de lo estético. Y es que en Bomarzo las referencias a la mitología son constantes, y entre la treintena de esculturas o edificios podemos encontrar a Saturno, Pegaso, Venus o Proserpina. El simbolismo es, ya lo hemos dicho, otra de las características del jardín. Nada está puesto al azar, todo tiene un significado: una frase latente que a veces se inscribe en la roca, o a veces nos lo sugieren las formas del dragón, la tortuga, la ballena o la ninfa dormida. Todo significa algo. De nosotros depende extraer su significado.

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La ninfa/Ariadna dormida refleja el poderoso simbolismo del sueño

En la entrada al parque se encuentran dos esfinges con el siguiente mensaje: "Chi non prova stupore di fronte alla statue del parco di Bomarzo non potrà ammirare nemmeno le Sette Meraviglie del Mondo", que se puede traducir como "Quien no muestra estupor ante las estatuas del parque de Bomarzo no podrá tampoco admirar las Siete Maravillas del Mundo". Junto a las esfinges aparecen una serie de bustos que representan a dioses ancestrales como Saturno, Jano o Fauno. Con esta premonitoria frase comienza la visita por Bomarzo, un auténtico museo renacentista al aire libre. A la izquierda de las esfinges está la estatua de Proteo, antiguo dios del mar, con un globo sobre su cabeza (que remite al simbolismo de la piedra sobre el agua) y un castillo encima de éste, que podría representar a Bomarzo. Sucesivamente aparecen Hércules despedazando a Caco, reflejando la dualidad entre el Bien y el Mal. Can Cerbero (el perro de Hades de tres cabezas), la Tortuga coronada con un hada sobre un obelisco, Pegaso, Neptuno o Plutón, el Dragón que lucha contra un perro/lobo/león, el Elefante de Aníbal que aplasta con su trompa a un legionario romano, Ceres, la Mujer Durmiente, la Furia alada o la temible Equidna son algunos de los personajes de piedra que pueblan Sacro Bosco.  

 Bomarzo
Los pilares a la entrada del parque que representan a los dioses antiguos

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Heracles/Hércules luchando contra Caco

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El elefante de Aníbal atrapando con su trompa a un legionario

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El Can Cerbero, que guardaba la entrada del Hades

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La Tortuga, de cuyo caparazón brota un peón de ajedrez coronado por un hada

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La Fuente de Pegaso, el caballo alado de la mitología griega

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Al contrario que otro famoso edificio italiano, la Casa Inclinada fue construida así a propósito

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Una de las Furias, alada y con cola serpentina

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Ella es Equidna, quien junto a Tifón fue madre de la gran mayoría de los monstruos griegos importantes, como el perro Cerbero o la gorgona Medusa. Se enfrentó a los Olímpicos y fue derrotada junto a Tifón

Bomarzo
El Dragón enfrentado al león y a un perro/lobo

Entre las construcciones más bizarras del Sacro Bosco está seguramente la Casa Inclinada, edificada en 1555 con desnivel a propósito. Desde dentro el efecto que produce es extraño, como si fuese imposible alcanzar el equilibrio. Pero sin duda es El Ogro el que despierta mayor interés fotográfico, emblema del parque, que encierra en sí mismo muchos de los significados intrínsecos de Bomarzo. El ogro que asusta a los niños y por cuya boca abierta sólo pueden entrar aquellos que muestren coraje. El premio es gozar del fresco que proporciona los días de verano la piedra de su mesa y su banco dispuestos en la sala circular. El maestro Ligorio aprovechó la geometría y las sombras del ogro para que según fuera anocheciendo la escultura pareciese mutar el gesto, cambiando su dolor por una mueca de alegría al vislumbrar la noche. 

  Parque Bomarzo
En la boca del Ogro se encontraba un juego de palabras de la famosa cita de la Divina Comedia. Al parecer, originalmente estaba grabado "Lasciate ogni pensiero voi ch'entrate", es decir, "Dejad todo pensamiento los que aquí entráis". Es una variación a lo que en la obra de Dante hay escrito en las puertas del Infierno: "Abandonad toda esperanza los que aquí entráis". Sin embargo, hoy en la boca del Ogro se puede leer "Ogni pensiero vola", esto es, "Todo pensamiento vuela". Nadie sabe a qué se debe este cambio ni cuándo se eliminó la frase anterior, que conocemos sólo por referencias

La gran obra del Parque de Bomarzo sirvió de inspiración e influencia a grandes genios como Salvador Dalí, que se inspiró en el jardín para uno de sus cuadros visionarios, "La tentación de San Antonio". En una ocasión André Bretón invitó al maestro español a ver Bomarzo a través de un libro de fotografías, y le espetó: "Aquí está todo tu universo cuatrocientos años antes de que se te ocurriera". Sin embargo, tanto Bretón como Dalí sabían que el maestro surrealista no había "inventado" nada: los mensajes de sus cuadros se pueden encontrar tanto en Bomarzo como en la pintura del Bosco y en las ideas y obra del Círculo de El Escorial. 

  La Tentacion de San Antonio - Dali
"Las tentaciones de San Antonio", de Salvador Dalí (1946). Museos Reales de Bellas Artes de Bélgica, Bruselas. La influencia de las criaturas de Bomarzo se hace evidente en el primer elefante

La Casa Inclinada no es lo único inclinado del parque. También tenemos el conocido como Banco Etrusco. Y en el respaldo, como se puede ver en la foto, hay una inscripción que dice: "A vosotros que vais errantes por el mundo, tratando de ver grandes maravillas, venid aquí donde encontraréis caras horrendas, elefantes, leones, osos, ogros y dragones". Es una promesa cumplida. 

 Sacro Bosco Italia

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En definitiva, que el Sacro Bosco, Jardín de Bomarzo o Parque de los Monstruos, no importa cómo lo llamemos, nos recuerda en cierto sentido a un lugar de otro tiempo y a una tradición muy diferente a la que ya hemos dedicado numerosas entradas. Gracias por acompañarnos un día más, lectores, nos vemos pronto. Ultreia!

Giardino delle meraviglie

miércoles, 2 de agosto de 2017

83. Chamanismo y vocación mística

Fragmento del primer capítulo del libro de Mircea Eliade titulado
"El chamanismo y las técnicas arcaicas del éxtasis", en el que se establecen
las bases de lo que es chamanismo y también de lo que no lo es

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Desde que principó el siglo, los etnólogos adoptaron la costumbre de emplear indistintamente los términos "chamán", "hombre-médico" (medicine-man), "hechicero" o "mago" para designar a determinados individuos dotados de prestigios mágico-religiosos y reconocidos en toda sociedad "primitiva". Por extensión se ha aplicado la misma terminología en el estudio de la historia religiosa de los pueblos "civilizados" y se ha hablado, por ejemplo, de un chamanismo hindú, iranio, germánico, chino e incluso babilónico, refiriéndose a los elementos "primitivos" testimoniados en las respectivas religiones. Por muchas razones, semejante confusión tiene que perjudicar la inteligencia misma del fenómeno chamánico. Si se designa con el vocablo "chamán" a todo mago, hechicero, hombre-médico o extático que se halle en el curso de la historia de las religiones y de la etnología religiosa, se llegará a una noción extraordinariamente compleja e imprecisa a la vez, de utilidad muy dudosa, puesto que ya se dispone de los términos "mago" y "hechicero" para expresar nociones tan dispares y vagas como las de "magia" y "mística" primitivas.

Estimamos que merece la pena limitar el uso de los vocablos "chamán" y "chamanismo", justamente para evitar los equívocos y poder ver con más claridad en la propia historia de la "magia" y de la "hechicería". Porque, desde luego, el chamán es, él también, un mago y un hombre-médico: se cree que puede curar, como todos los médicos, y efectuar milagros fakíricos, como todos los magos, sean primitivos o modernos. Pero es, además, psicopompo, y puede ser también sacerdote, místico y poeta. En la masa gris y "confusionista" de la vida mágico-religiosa de las sociedades arcaicas considerada en su conjunto, el chamanismo (tomado en su sentido estricto y exacto) ofrece ya una estructura propia y descubre una "historia" que conviene precisar.

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El chamanismo stricto sensu es por excelencia un fenómeno siberiano y central-asiático. El vocablo nos llega, a través del ruso, del tungús shaman. En las demás lenguas del centro y del norte de Asia los términos correspondientes son: el yakuto ojun, el mongol bügd, boga (bude, bu) y udagan (también el buriato udayan, el yakuto udoyan: "la mujer chamana"), el turco-tátaro kam (el altaico kam, gam, el mongol kami, etc.). Se ha tratado de explicar el término de la lengua tungusa por el pali samaría, y acerca de esta posible etimología (que corresponder al gran problema de las influencias hindúes sobre las religiones siberianas) volveremos a hablar en el último capítulo. En toda esta inmensa área que comprende el centro y el norte de Asia, la vida mágico-religiosa de la sociedad gira alrededor del chamán. Esto no quiere decir, claro está, que él sea el único manipulador de lo sagrado, ni que la actividad religiosa esté totalmente absorbida por él. En muchas tribus el sacerdote sacrificador coexiste con el chamán, sin contar con que cada jefe de familia es también el jefe del culto doméstico. Sin embargo, el chamán continúa siendo la figura dominante: porque en toda esta zona, donde la experiencia extática está considerada como la experiencia religiosa por excelencia, el chamán, y sólo él, es el gran maestro de éxtasis. Una primera definición de tan complejo fenómeno y quizá la menos aventurada sería ésta: Chamanismo es la técnica del éxtasis.

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Así ha sido reconocido y descrito por los primeros viajeros en las diversas comarcas del Asia central y septentrional. Más tarde se han observado en América del Norte, en Indonesia, en Oceanía y en otras partes fenómenos mágico-religiosos similares. Y, como veremos en seguida, estos fenómenos son típicamente chamánicos, e interesa estudiarlos al mismo tiempo que el chamanismo siberiano. Con todo, debemos hacer aquí una observación imprescindible: la presencia de un complejo chamánico en una zona cualquiera no significa necesariamente que la vida mágico-religiosa de tal o cual pueblo haya cristalizado alrededor del chamanismo. Puede presentarse este caso (y se produce, por ejemplo, en determinadas regiones de Indonesia), pero no es lo más corriente. Por lo común, el chamanismo coexiste con otras formas de magia y de religión.

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Y aquí es donde se aprecia lo ventajoso que es emplear el término "chamanismo" en su sentido riguroso y propio. Porque, si uno se preocupa en diferencias al chamán de otros magos y medicine-men de las sociedades primitivas, la identificación de complejos chamánicos en tal o cual religión adquiere de pronto una significación sobremanera importante. En todas partes del mundo hay magia y hay magos, mientras que el chamanismo entraña una "especialidad" mágica particular, acerca de la cual insistiremos largamente: el "dominio del fuego", el vuelo mágico, etc. De aquí que, aunque el chamán sea, entre otras cosas, un mago, no importa que el mago no pueda ser calificado de chamán. Idéntica distinción se impone a propósito de las curaciones chamánicas: cualquier medicine-man es curandero, pero el chamán utiliza un método de su exclusiva pertenencia. En cuanto a las técnicas chamánicas del éxtasis, desde luego no agotan todas las variedades de la experiencia extática atestiguadas en la historia de las religiones y la etonología religiosa, pero no se puede considerar a un extático cualquiera como chamán; éste es el especialista de un trance durante el cual su alma se cree abandona el cuerpo para emprender ascensiones al Cielo o descensos al Infierno. Es igualmente necesaria una distinción del mismo género para precisar la relación del chamán con los "espíritus". Por todas partes, tanto en el mundo primitivo como en el moderno, hay individuos que pretenden sostener relaciones con los "espíritus", ya sean "poseídos" por estos últimos, ya sean ellos los que los dominan. Se necesitarían volúmenes para estudiar convenientemente todos los problemas que se presentan en relación con la idea misma del "espíritu" y de sus posibles relaciones con los humanos; porque un "espíritu" puede ser lo mismo el alma de un difunto que un "espíritu de la Naturaleza", un animal mítico, etc. Pero el estudio del chamanismo no exige tanto: bastará con situar la posición del chamán en relación con sus espíritus auxiliares.

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Por medio de un ejemplo se verá fácilmente en qué se distingue un chamán de un "poseso": el chamán domina sus "espíritus", en el sentido en que él, que es un ser humano, logra comunicarse con los muertos, los "demonios" y los "espíritus de la Naturaleza", sin convertirse por ello en un instrumento suyo. Se encuentran, ciertamente, chamanes verdaderamente "poseídos", pero éstos constituyen más bien excepciones aberrantes que tienen, por otro lado, su explicación. 

Estos pocos detalles precisos que proporcionamos, a manera de datos preliminares, indican ya el camino que nos proponemos seguir para llegar a una justa comprensión del chamanismo. Dado que este fenómeno mágico-religioso se manifiesta en su forma más compleja en Asia central y septentrional, tomaremos como ejemplo típico al chamán de estas regiones. No ignoramos, y trataremos de demostrarlo, que el chamanismo central y nor-asiático, por lo menos en su aspecto actual, no son un fenómeno originario y libre de toda influencia exterior. Por el contrario, se trata de un fenómeno que tiene una larga "historia". Pero estos chamanismos central-asiático y siberiano tienen el mérito de presentarse como una estructura, en la cual elementos que existen difusos en el resto del mundo (a saber: relaciones especiales con los "espíritus", capacidades extáticas que permiten el vuelo mágico, la ascensión al Cielo, el descenso a los Infiernos, el dominio del fuego, etc,) se revelan ya, en la zona de que se trata, integrados en una ideología particular y haciendo válidas técnicas específicas.

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Semejante chamanismo stricto sensu no está limitado al Asia central y septentrional y más adelante trataremos de señalar el mayor número de paralelos. Por otra parte, se encuentran, completamente aislados, ciertos elementos chamánicos en diversas formas de magia y de religión arcaicas, y su interés es considerable: porque muestran hasta qué punto el chamanismo propiamente dicho conserva un fondo de creencias y de técnicas "primitivas" y en qué medida se ha innovado. Siempre atentos a delimitar el lugar del chamanismo en el seno de las religiones primitivas (con todo lo que entrañan estas últimas: "magia", creencia en los Seres supremos y en los "espíritus", concepciones mitológicas y técnicas del éxtasis, etc.), nos veremos obligados a hacer continuamente alusión a fenómenos más o menos similares, sin considerarlos por esto como chamánicos. Pero siempre conviene, además, comparar y mostrar lo que un elemento mágico-religioso, análogo a un elemento chamánico, ha dado de sí, estando integrado en otro conjunto cultural y con otra orientación espiritual. 

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Por mucho que el chamanismo domine la vida religiosa del Asia central y septentrional, no es, sin embargo, la religión de esta área inmensa. Únicamente la comodidad o la confusión han podido en ocasiones llegar a considerar como chamanismo la religión de los pueblos árticos o turco-tátaros. Las religiones del Asia central y septentrional rebasan por todas partes al chamanismo, del mismo modo que una religión cualquiera rebasa la experiencia mística de algunos de sus miembros privilegiados. Los chamanes son "elegidos", y como tales tienen entrada en una zona de lo sagrado, inaccesible a los demás miembros de la comunidad. Sus experiencias extáticas han ejercido, y ejercen aún, una poderosa influencia en la estratificación de la ideología religiosa, en la mitología y en el ritualismo. Pero ni la ideología, ni la mitología, ni los ritos de los pueblos árticos, siberianos y asiáticos son creaciones de sus chamanes. Todos esos elementos son anteriores al chamanismo o, por lo menos, paralelos, en el sentido de que son el producto de una experiencia religiosa general, y no de una determinada clase de privilegiados: los extáticos. Por el contrario, y como tendremos ocasión de comprobarlo, obsérvese muchas veces el esfuerzo de la experiencia chamánica (esto es, extática) para expresarse por medio de una ideología que no le es siempre favorable.

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Por no anticipar demasiado el contenido de los capítulos siguientes, contentémonos con decir que los chamanes son seres que se singularizan en el seno de sus respectivas sociedades por determinados rasgos que, en las sociedades de la Europa moderna, representan los signos de una "vocación" o, al menos, de una "crisis religiosa". Los separa del resto de la comunidad la intensidad de su propia experiencia religiosa. Esto equivale a decir que sería más razonable situar al chamanismo entre las místicas que en lo que habitualmente se llama una "religión". Ya tendremos ocasión de encontrar al chamanismo en el seno de un considerable número de religiones, porque el chamanismo sigue siendo siempre una técnica extática a la disposición de una determinada minoría y constituye, en cierto modo, la mística de la religión respectiva. Una comparación acude inmediatamente a nuestro pensamiento: la de los monjes, místicos y santos en el seno de las iglesias cristianas. Pero no es necesario forzar la comparación: a diferencia de lo que ocurre en el cristianismo (por lo menos, en su historia reciente), los pueblos que se declaran "chamanistas" conceden una considerable importancia a las experiencias extáticas de sus chamanes; estas experiencias les conciernen personal e inmediatamente, porque son los chamanes quienes, valiéndose de sus trances, los curan, acompañan a sus muertos al "Reino de las Sombras", y sirven de mediadores entre ellos y sus dioses, celestes o infernales, grandes o pequeños. Esta restringida minoría mística no solamente dirige la vida religiosa de la comunidad, sino que también, y en cierto modo, vela por su "alma". El chamán es el gran especialista del alma humana: sólo él la "ve", porque conoce su "forma" y su destino. Y donde no interviene la suerte inmediata del alma, donde no se trata de enfermedad (pérdida del alma) o de muerte, o de mala suerte, o de un gran sacrificio que entraña una experiencia extática cualquiera (viaje místico al Cielo o a los Infiernos), el chamán no es indispensable. Una gran parte de la vida religiosa de estas regiones se desenvuelve sin él.

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miércoles, 26 de julio de 2017

82. Símbolos de la Religión

Ya sabéis que uno de mis campos de estudio es la Simbología Religiosa. Pero entiéndase, por favor (y esto es muy importante), el término "religioso" en su sentido más amplio. La religión es "un sistema cultural de comportamientos y prácticas, cosmovisiones, ética y organización social, que relaciona a la humanidad a una categoría existencial". Todos nosotros somos religiosos, incluso los ateos, puesto que tenemos una cosmovisión, una ética y una organización social que condicionan nuestros comportamientos y prácticas y que nos otorgan una relación con lo trascendente. Somos religiosos porque somos seres humanos, y esto es indisoluble. Pero atención, porque esto también es importante: no hay que buscar lo trascendente arriba, en Dios. Al menos, no necesariamente. La mayor parte de las personas que se definen a sí mismas como "religiosas" lo hacen desde su cosmovisión hombre-Dios, pero no tiene por qué ser así. La trascendencia, en el más amplio sentido del término y tal como lo reproduzco yo aquí (porque así lo entiendo) es una característica compleja de nuestra personalidad que atañe a todo el género humano y que nos hace sentir como una parte integral del universo que habitamos, al tiempo que sirve como base para el comportamiento espiritual del individuo. Hay personas que viven su trascendencia desde el misticismo, el pensamiento mágico y la religiosidad, y hay quien la vive renegando de todo eso y estableciendo que no existe nada superior a nosotros mismos. Pero ambos son casos de trascendencia, puesto que ésta también se relaciona con la creatividad, la imaginación y la capacidad del sujeto para afrontar la incertidumbre o la ambigüedad. La trascendencia del ser humano tiene, digámoslo así, tres escalas o áreas:

- Autoabandono. Se define por la abstracción y fascinación desde los sentimientos y la intuición acerca del papel de la vida, así como por la sensibilidad y la imaginación ante la belleza y el arte. Todos nosotros nos hemos sentido conmovidos en algún momento de nuestra vida, entrando en una profunda comunión con nuestros sentimientos. Durante esos momentos se pierde la noción del tiempo y el espacio, y no hay fronteras ni límites. En nuestra conciencia se establece, aunque sea por un instante, la eternidad. 

- Identificación transpersonal. Es la unión y la conexión espiritual y emocional con los otros, con la naturaleza y con el mundo. Es el momento en el que uno puede identificarse con un Todo en armonía y luchar por "un mundo mejor". Esta segunda escala, que puede parecer muy mística o muy hippie, es en realidad tan accesible a todo el mundo como la primera. ¿Quién no ha sentido alguna vez esa sensación de armonía y conexión con sus semejantes, el deseo de remar en la misma dirección que otra u otras personas o el respeto y asombro por la naturaleza que le rodea? Es inevitable sentirlo tarde o temprano, somos humanos. 

- Aceptación espiritual. Consiste en una aprehensión de relaciones intuitivas y mágicas, una especie de "sexto sentido" que conecta con las experiencias religiosas y la comprensión del sentido de la vida. Conceptos como "origen", "humanidad" o "inmortalidad" adquieren nuevos matices y significados. Es la elevación suprema de la conciencia, cuando los dos estadios anteriores se funden y dejan de ser momentáneos para convertirse en duraderos. Esta última etapa de la trascendencia es lo que Sigmund Freud llamaba "el sentimiento oceánico". 


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Ahora bien, teniendo todo esto claro (que no es poco), podemos pasar a analizar los símbolos religiosos. He hecho una breve selección de los más famosos de la Historia, pero al mismo tiempo envueltos en el velo de lo desconocido y oculto, místicos, prohibidos o secretos, utilizados por masones, rosacruces y otras muchas organizaciones. Hay de todo y para todos. Los símbolos han sido usados por el ser humano desde sus orígenes, surgiendo mucho antes que el lenguaje escrito, exteriorizando o representando una idea debido a la semejanza, real o imaginada, con su significado. En las religiones suele adoptar el papel de icono que refuerza la fe y fortaleza interior de los fieles. Con mucha frecuencia los símbolos van variando de significado a medida que pasa el tiempo, y es difícil encontrar en nuestros días un símbolo que signifique lo mismo que significaba hace 4.000 años. Veamos ahora algunos, relacionados con la religión, que generalmente despiertan en nosotros el interés por conocer su verdadero significado y origen.


LA CRUZ

Probablemente sea el símbolo más utilizado en la historia de la Humanidad, usado en religiones, sectas, organizaciones, gobiernos, creencias y personas de todo tipo. Existen varios tipos de cruces, de acuerdo a lo que representan. Estas son las más conocidas:





Cruz latina. La más usada de las cruces es la latina, también llamada cristiana, que representa el martirio de Jesucristo y es por lo tanto el símbolo de la religión cristiana en general. En ella, el segmento menor tiene una relación de tres cuartos con el mayor. En su origen era un instrumento de tortura usado por los romanos, pero el cristianismo lo convirtió en lo que es hoy: un símbolo de salvación.




Cruz griega. En esta cruz, todos los brazos son del mismo tamaño. Fue la cruz representante del cristianismo hasta el Renacimiento, cuando comenzó a usarse en Roma la cruz latina. En Europa oriental y parte de la iglesia ortodoxa continúa utilizándose esta cruz hasta el día de hoy, debido a su independencia de la iglesia romana.


Cruz de Lorena. Tiene un doble travesaño más corto sobre el mayor. También es conocida como Cruz Patriarcal o Cruz de Caravaca, en ocasiones también referenciada como Vera Crucis, ya que se dice que simboliza un fragmento de la "verdadera cruz" en la que Jesucristo fue crucificado, según relata la tradición cristiana.


Cruz ortodoxa. Es la cruz de seis brazos. En la tradición ortodoxa, los pies de Cristo no fueron atravesados por un solo clavo, como en la católica, sino por dos clavos: uno en cada pie. A su vez, los pies estarían clavados en el travesaño inferior y no sobre el mismo eje de la cruz.


Cruz de Malta. Sus brazos poseen la forma de cuatro "V" mayúsculas unidas por sus vértices. También conocida como Cruz de San Juan o Cruz de las Ocho Puntas, es el símbolo de los caballeros que servían en el hospital de Jerusalén, conocidos primero como los caballeros de la Orden Hospitalaria (u Hospitalarios) y luego como Caballeros de San Juan de Jerusalén. Fueron los principales rivales en Tierra Santa de los caballeros de la Orden del Temple (los Templarios). A esta cruz se le denomina "de Malta" desde el siglo XVI (aunque su origen se remonta al siglo XII), cuando el emperador Carlos V le dio en feudo la isla a la Orden Hospitalaria. Las ocho puntas representan las ocho bienaventuranzas que los caballeros deben tener siempre con ellos, a saber: satisfacción espiritual, vivir con sencillez y sin malicia, vivir en la humildad, llorar las faltas y pecados, amar la justicia, ser misericordioso, ser limpio de corazón y pensamiento, y por último, soportar las aflicciones.


Cruz patada. También llamada cruz paté, es la cruz cuyos brazos se estrechan al llegar al centro y se ensanchan en los extremos. Su nombre proviene del hecho de que sus brazos parecen patas, o eso dicen. Existen muchos tipos de cruces patadas, pero la más famosa es la que se asocia (en color rojo) con la Orden del Temple, concedida como insignia el 24 de abril de 1147 por el papa Eugenio III. Posteriormente fue utilizada por los Caballeros Teutónicos (cruz negra sobre fondo blanco), que eran parecidos a los Templarios salvo por un detalle: todos los miembros de la Orden Teutónica debían ser germanos. Esto hizo que más tarde la cruz patada se asociase con Prusia y con el Imperio alemán para posteriormente, en el siglo XX, ser utilizada por Hitler y los nazis como condecoración: la Cruz de Hierro. Actualmente, la cruz patada es utilizada como símbolo por el ejército alemán y se pinta en aviones y en toda clase de vehículos militares.


Cruz de San Andrés. Es un aspa, o cruz griega rotada 45º. Tiene forma de "X", y en origen era el símbolo que identificaba a los cristianos gnósticos, los cuales se hacían pintar o grabar esta cruz en la frente. Posteriormente, la tradición cristiana de los Padres de la Iglesia transformó esta cruz herética en la cruz de San Andrés, nombre que recibe actualmente y por el que es conocida. Esto se debe al martirio que según la tradición cristiana sufrió el apóstol Andrés, hermano de Pedro. Ambos fueron crucificados, pero mientras Pedro sufrió martirio en una cruz invertida, Andrés fue condenado a una cruz en forma de aspa. Era común entre la soldadesca romana crucificar a los condenados en distintas cruces y posturas. 


Cruz papal. También llamada Cruz Pontificia, posee tres travesaños de diferente longitud. Simboliza la autoridad del sumo pontífice romano como obispo de Roma, patriarca de Occidente y sucesor del apóstol San Pedro. El título de Sumo Pontífice (literalmente, "hacedor de puentes") lo heredaron los papas romanos cuando el emperador renunció a él. Por tanto, ese título y esta cruz representan el poder del hombre que los usa, en calidad de conector entre el mundo de Dios y el de los hombres. Los tres travesaños también se identifican con el dominio del Papa sobre los tres mundos: el Infierno, la Tierra y el Cielo. La misma interpretación puede darse a su corona oficial, el triregnum ("los tres reinos").


Cruz de Jerusalén. También conocida como cruz de los cruzados, proviene de la bandera que el papa Urbano II, en la Primera Cruzada, entregó a los soldados religiosos y que se convirtió posteriormente en el símbolo del reino de Jerusalén, después de la victoria. Consiste en una gran cruz griega con cuatro pequeñas cruces en cada cuadrante. Hoy en día puede verse aún en las calles de Jerusalén.


Cruz de San Pedro. Es una cruz latina invertida, basada en la tradición del martirio del apóstol San Pedro. En la actualidad se asocia con grupos anticristianos o relacionados con el satanismo, lo que no deja de ser irónico ya que oficialmente es un emblema papal.

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Cruz de San Jorge. Es una cruz griega roja sobre fondo blanco. Originalmente usada en Génova, posteriormente fue la insignia de la Royal Navy. Actualmente forma parte de varias banderas, incluida la de Inglaterra. Resulta llamativo que la Cruz de San Jorge fuese en un principio la insignia de la República de Génova (que controlaba hegemónicamente el comercio marítimo en el siglo XI) cuando el santo al que representa y al que se pide protección es originario de la Capadocia, en Turquía.


Cruz celta. Uno de los mejores ejemplos de sincretismo que podemos encontrar en simbología. El círculo, figura geométrica venerada desde los orígenes de la Humanidad por representar al Creador, lo perfecto, lo completo y lo superior, se funde con la cruz católica. Este símbolo, denominado cruz celta, surgió cuando los pueblos denominados "celtas" se convirtieron al cristianismo pero conservaron muchas de sus tradiciones e ideales. Esta mezcla de elementos paganos y cristianos sobrevivió hasta el siglo VI, cuando la Iglesia de Roma finalizó la cristianización de Irlanda. Sin embargo, desde el siglo IV proliferaban por territorios celtas aquellos hombres y mujeres que habían unido ambas tradiciones y usaban esta cruz como su emblema, por ejemplo Prisciliano.


Ji-Rho. Es uno de los primeros criptogramas usados por los cristianos. Consta de las letras griegas ji (X) y rho (P), unidas en un monograma que representa la palabra griega "ΧΡΙΣΤΟΣ", es decir, Cristo. El Ji-Rho evoca a su vez la crucifixión de Cristo, y fue muy utilizado en tiempos del emperador Constantino, durante el siglo IV d.C. Fue en esa época cuando recibió el nombre por el que lo conocemos todos: crismón. 


CRUCES NO CRISTIANAS


Jamsa. También llamado "las manos de Dios", es un símbolo pre-cristiano de la tradición religiosa eslava. Estaba asociado con el fuego y con la vida, y también con el Sol y el equilibrio en el Universo. Se consideraba también que este símbolo atraía la buena fortuna.


Ankh. Recibe también el nombre de anj, cruz ansada o cruz egipcia. Es un jeroglifo (literalmente "escritura sagrada") egipcio cuyo significado más amplio es "vida". De hecho, en latín se conoce también como "llave de la vida". Está formado por una cruz en tau, de la que luego hablaremos, coronada por una elipse. La elipse es una especie de círculo, y tiene el mismo significado que en la cruz celta. Por su parte, la cruz suele representar el 4, el número de la materia. En última instancia, este jeroglifo simboliza el resultado de la materia cuando es tocada por la divinidad. Es decir, cuando espíritu y carne se unen tiene lugar la sacralización de la tierra y el cielo, que pasan a ser uno. Es el símbolo que mejor representa a personajes como Krishna o Jesús, en tanto que encarnación de la divinidad.


Esvástica. Es una cruz con los brazos torcidos, ya sea en sentido horario (卐) o antihorario (卍), en ese caso se conoce como sauvástica. Se identifica generalmente con el nazismo, pero procede originalmente del sánscrito, una lengua clásica de la India en el que significa "forma bendita" o "ser bueno". Es un símbolo solar de protección y prosperidad, conocido también como cruz gamada por su parecido con cuatro letras griegas gamma mayúsculas unidas.


Cruz satánica. Usada por distintas sectas satánicas, es una variación del símbolo químico del sulfuro. Parece ser una combinación de la Cruz de Lorena con el símbolo matemático del infinito, teniendo al mismo tiempo reminiscencias fálicas que hacen referencia al Shaitan, al Diablo como encarnación moderna de las antiguas divinidades masculinas de la fertilidad. Este emblema fue diseñado por Anton Szandor LaVey, fundador de la Iglesia de Satán, en el siglo XX.


SÍMBOLOS USADOS POR DIFERENTES RELIGIONES & CREENCIAS


Ichthys. Un símbolo que parece el perfil de un pez y que fue utilizado por los primeros cristianos como emblema secreto de identificación. Antes del Edicto de Milán del año 313, los cristianos no podían revelar su fe, ya que corrían el riesgo de ser perseguidos y ejecutados. La palabra griega ICHTHYS parece ser un acrónimo cuyas letras significan "Jesús, Cristo, De Dios, Hijo y Salvador". Sin embargo, este significado está más que discutido, ya que todo parece indicar que se trata de una referencia monográfica al semidiós sumerio Oannes, que era mitad hombre y mitad pez. ¿La relación con Jesucristo? Su papel civilizador y mesiánico.


Estrella de David. También llamada Escudo de David o Sello de Salomón, es uno de los símbolos del judaísmo, al que se le atribuyen poderes mágicos. Sin embargo, su origen se encuentra en el culto dual masculino-femenino, en las figuras de Yahveh y Asherah durante la época en la que el pueblo judío estaba enormemente influenciado por el Imperio asirio. El judaísmo es la religión, tradición y cultura del pueblo judío, antiguos habitantes del actual Israel. Del judaísmo se desglosaron el cristianismo y el islam. 


Menorah. Es otro de los símbolos y uno de los elementos rituales del judaísmo: un candelabro o lámpara de aceite de siete brazos. Representa, según las fuentes, la zarza en llamas que vio Moisés en el monte Sinaí (Éxodo, 25) o los siete días de la Creación. Es uno de los símbolos oficiales del actual Estado de Israel, apareciendo en su escudo.


Creciente y estrella. Estos dos símbolos son muy utilizados juntos en las banderas e insignias de los países islámicos, y por eso se asocia frecuentemente al islam. Sin embargo, es incorrecto. El islam evita cualquier representación física de sus ideales. En realidad, el creciente y la estrella (que representa la Luna y el planeta Venus) eran los signos distintivos tradicionales del Imperio otomano y de la nación turca. Es, por lo tanto, un símbolo de contenido político, no religioso.


Rub el Hizb. Conocido popularmente como Estrella de Salomón o estrella de ocho puntas, si el Islam ha de identificarse con un símbolo, es con este. Aparece en gran cantidad de banderas e insignias, e incluso es usado en su libro sagrado (el Corán) para indicar el fin de un capítulo. Tiene muchas similitudes con la Estrella de Lakshmi, símbolo de la religión hindú; y con la Estrella tartésica, que usaba el pueblo de Tartessos (antigua cultura de la Península Ibérica) para representar el Sol. 

 

Símbolos Bahá'ís. "El Más Grande Nombre" y la "Estrella de Nueve Puntas" son los símbolos que se utilizan para identificarse con la Fe Bahá'í. También conocida como bahaísmo, es una religión de tradición persa, pues se originó en el actual Irán. Sus fieles siguen las enseñanzas de Bahá'u'lláh, su profeta y fundador, a quien consideran la Manifestación de Dios para la época actual. 


Rueda del Dharma. En el hinduismo, el Dharma es la ley universal de la naturaleza, se concibe manifestada por movimientos regulares y cíclicos. Por este motivo se simboliza al Dharma como una rueda que gira sobre sí misma. Representa para cada persona el deber ético y religioso que cada cual tiene asignado según su nacimiento. Es importante no confundir el Dharma con el Karma, elemento común de muchas religiones dhármicas y vinculado con las acciones de las personas.


Mano jainista. El jainismo es una religión de la India. Los jainistas son vegetarianos, creen en los conceptos de jiva daya (compasión por los seres vivos) y de a-himsá (la no violencia). La práctica del vegetarianismo es vista como un instrumento para la práctica de la no violencia y la coexistencia pacífica y cooperativa. La mano abierta con la rueda en su palma simboliza esa coexistencia. 


Hexagrama unicursal. Es una estrella de seis puntas, símbolo de la religión Thelema (en griego, "Haz tu voluntad"). Diseñada por François Rabelais (1494-1553), fue popularizada y organizada como religión por el esoterista británico Aleister Crowley (1875-1947). Es parecido a la Estrella de David y al Compás-Escuadra de la masonería. Simboliza la unión completa con la divinidad ("como es arriba es abajo"), además del vínculo del hombre y la mujer y la conciliación de los opuestos. 


Yin-Yang. Según la filosofía oriental (China, Corea, Japón), el Yin-Yang es el concepto de la dualidad de todo lo existente en el universo. Son fuerzas opuestas pero complementarias, que se encuentran a nuestro alrededor y dentro de nosotros. El Yin es el principio femenino, la tierra, la oscuridad, la pasividad. El Yang es el principio masculino, el cielo, la luz, la actividad. Uno no puede existir sin el otro, y juntos forman el Tao.


Khanda. Es uno de los símbolos del sijismo (religión india que se desarrolló entre las doctrinas del hinduismo y del islam). Está formado por tres armas, cada una con un significado diferente:
- Khanda: espada recta que simboliza el conocimiento de Dios.
- Kirpans: espadas curvas que representan la soberanía.
- Chakkar: arma en forma de disco que simboliza la unicidad de Dios. 


Mjolnir. Conocido popularmente como "el martillo de Thor", en la mitología nórdica o escandinava Mjolnir es el arma de guerra de Thor, dios del trueno venerado por las tribus germánicas de la época vikinga (siglos VIII - XII). Mjolnir significa "demoledor" y hace referencia a la capacidad de pulverizar del martillo. Era el arma más temible del arsenal de los dioses, y era usada contra cualquiera que intentase socavar la soberanía de los Aesir (los dioses de la mitología nórdica). Puede aparecer mencionado como un garrote, un hacha o un martillo. Mjolnir era capaz de derrumbar gigantes y montañas de un solo golpe, tal era su poder que recibía un culto propio. 


Om. También llamado Pravana, es uno de los mantras (sonidos con poder psicológico o espiritual) más sagrados del hinduismo y el budismo. Simboliza la potencia creadora de Brahma a través de la Palabra, la fuerza de la creación en el universo entero. El cristianismo más místico (el de Juan) estaba muy influido por estas doctrinas orientales, ya que el apóstol escribe en su Evangelio: "en el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios." La Palabra crea el mundo.


Hunab Ku. Como su propio nombre indica, este símbolo es la representación de Hunab Ku, el dios principal de la religión maya, el cual era tan incognoscible y elevado que no se le podía representar en forma física. Esta misma idea aparece en el judaísmo y el islam con Yahveh y Allah, respectivamente. El Hunab Ku repite la idea de la dualidad fundida en la Unidad, como el Yin-Yang en el Tao.


Ojo de Horus. Conocido en la tradición egipcia como Udjat, "el que está completo", fue un símbolo de características mágicas, fuertemente vinculado con la resurrección (el dios halcón Horus sacrificó uno de sus ojos para devolverle la vida a su padre Osiris). Sin embargo, con el tiempo fue adquiriendo pluridad de significados y funciones: protectoras, purificadoras, sanadoras, simbólicamente relacionadas con el orden, con lo imperturbable y con el estado perfecto de las cosas. Al final, el Udjat se convirtió en un símbolo del equilibrio cósmico-estatal, y fue usado como emblema por los faraones.


Trisquel. Según los celtas (antigua cultura de Europa central), el trisquel representa la evolución y el crecimiento, el equilibrio entre cuerpo, mente y espíritu. Manifiesta el principio y el fin, la eterna evolución y el aprendizaje perpetuo. Fue un símbolo muy utilizado por los druidas, los sacerdotes del pueblo celta.


(para conocer el significado de este símbolo, remitimos a su entrada correspondiente)


Hasta aquí con los símbolos religiosos. En futuras entradas analizaremos, tal vez, otros símbolos como por ejemplo los utilizados en la masonería o en otras sociedades y organizaciones. Nada más y espero que os haya gustado, gracias por venir, agradezco vuestra atención. ¡Hasta la próxima!

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