sábado, 9 de abril de 2016

28. El reino de los Shemsu-Hor

Buenos días, queridos lectores. Continuamos con los misterios de Egipto, y en la entrada de hoy vamos a hablar de un tema que dejamos colgado en el anterior encuentro: los Shemsu-Hor, los posibles constructores de la Gran Pirámide y la Esfinge de Gizeh. No obstante, antes de hablar de los Shemsu-Hor, quiero mostraros documento muy interesante que tiene mucho que ver con todo esto. Se conserva en el Museo Egipcio de la ciudad de Turín, de donde toma el nombre: es el llamado Canon Real de Turín.




Está muy fragmentado, ya que es un papiro que fue escrito en la época de Ramsés II, faraón de la XIX Dinastía (en torno al siglo XIII a.C.) ¿Por qué es importante este papiro? En él se mencionan los nombres de todos los faraones que gobernaron Egipto. A diferencia de otras listas o cánones reales, no se hizo para celebrar a un faraón en comparación con otros, por lo que contiene los nombres de absolutamente todos los gobernantes, incluso los considerados menores y los usurpadores. No se sabe qué fuentes empleó el escriba que redactó este texto, si la copió simplemente de un papiro ya existente o la compuso teniendo acceso a los archivos de los templos. Sea como sea, el Canon Real de Turín es un documento de enorme valor histórico. Efectivamente, el papiro consta de unos 160 fragmentos, la mayoría muy pequeños, faltando muchos trozos. No obstante, la importancia de este papiro fue reconocida de inmediato por el egiptólogo francés Jean-Fraçois Champollion, quien había conseguido descifrar la escritura jeroglífica gracias al estudio de la piedra Rosetta. Pero, ¿qué tiene que ver este papiro con los Shemsu-HorResulta que, en este mismo Canon Real de Turín, antes de la cronología de la I Dinastía, aparece un período de Egipto gobernado por los dioses. Y entre éstos y los faraones de la I Dinastía, aparece un nombre: Shemsu-Hor. Un colectivo que gobernó en Egipto en el período predinástico durante seis mil años, entre el reinado de los dioses y los primeros faraones. Algunos autores traducen este nombre como "compañeros de Horus", seres semidivinos con grandes conocimientos astronómicos que legaron a los sacerdotes y faraones.

   

Manetón, historiador egipcio del siglo III a.C. que recibió el encargo del faraón Ptolomeo II Filadelfo de escribir la Historia de Egipto y que tenía acceso a la biblioteca del templo de Ra, en Heliópolis (donde era sacerdote), aseguró que gobernaron Egipto alrededor de 6.000 años, justo después de los "semidioses y reyes de épocas anteriores." Lo único que queda de la Aegyptíaka escrita por Manetón nos ha llegado a través de Eusebio de Cesarea. Tras los dioses reinaron los héroes durante 1.255 años, a los que siguieron unos reyes que gobernaron 1.817 años. Más tarde gobernaron 30 reyes de Menfis cuyos reinados suman en total 1.790 años. Les sucedieron diez reyes de Tis durante 350 años, y después de éstos llegaron los Shemsu-Hor, que reinaron durante 5.813 años. Tras ellos llegó el primer rey dinástico, Menes, que gobernó el Valle del Nilo desde el año 3100 a.C. Entonces Egipto tendría que ser muy anterior a lo que hemos estudiado... si ya costaba creer lo que hablábamos en la entrada anterior, esto resulta casi imposible de contemplar. Y es lógico, son muchos los que consideran que todo esto forma parte de un pasado mítico de Egipto, y que tanto Manetón como el Canon Real de Turín buscaban ensalzar el pasado de su civilización con personajes mitológicos como estos "compañeros de Horus", quienes supuestamente habrían luchado al lado del dios-halcón Horus contra el dios Seth tras la muerte de Osiris. Supongamos (y es mucho suponer) que eso es cierto. ¿Qué nos hace relacionar a los Shemsu-Hor con la construcción de la Gran Pirámide y la Esfinge? Bueno, si consideramos que la investigación geológica llevada a cabo por la Universidad de Estocolmo es cierta, las fechas coinciden. Y a los Shemsu-Hor se les atribuye unos conocimientos desconocidos para nosotros, porque hoy en día seríamos incapaces de levantar esas mismas pirámides con la perfección que muestran, no digamos sirviéndonos únicamente de los medios de los que disponían entonces. Pero en el caso de la Esfinge, además, hay una pequeña prueba más que muchas veces pasa desapercibida. Es la llamada Estela del Sueño. Y es que entre las patas delanteras de la Esfinge se encuentra una estela de granito de 3,6 metros de altura y 15 toneladas de peso que relata una historia muy interesante. Fue erigida allí en la XVIII Dinastía por el faraón Tutmosis IV en su primer año de reinado (alrededor del 1400 a.C.).





Sí, la estela es muy posterior al supuesto gobierno de los Shemsu-Hor, pero dejadme acabar. La estela nos habla del confuso Zep Tepi, lo que se traduce como "Tiempo Primero". Cuenta que, tras un día de caza, el entonces príncipe Tutmosis se quedó dormido bajo la cabeza de la Esfinge, que aún estaba sepultada por la arena y a la que los egipcios llamaban Horemakhet ("Horus del Horizonte"). El futuro faraón tuvo un sueño en el que la Esfinge le hablaba y le decía que, si la liberaba de la arena que la cubría, a cambio le convertiría en gobernante de Egipto. Y en efecto, según las crónicas, Tutmosis IV fue el primero en hacer restauraciones en la Esfinge. Los antiguos egipcios también la llamaban Abu el-Hol ("Padre del Terror"), derivado de la expresión copta bel-hit que se aplica a quienes manifiestan su inteligencia en los ojos y que traduce la denominación egipcia hu o ju como "guardián" o "vigilante". Bien, pues en la historia contada por los propios egipcios contenida en la Piedra de Palermo o en el ya comentado Canon Real de Turín, se pueden encontrar varias referencias a cierto "Tiempo Primero" o Zep Tepi, en el que la Tierra estuvo gobernada directamente por los dioses. Y esa Edad de Oro es también referida en la Estela del Sueño de Tutmosis IV, en la que se refiere a la meseta de Gizeh como el "espléndido lugar del Tiempo Primero". ¿Sería acaso ese "Tiempo Primero" lo que habrían querido señalar los supuestos constructores? No extraña que haya debate a este respecto, hablar de Egipto es hablar de opiniones encontradas. Pero más allá del relato de la estela, lo que también nos interesa son los enigmáticos relieves que aparecen grabados sobre la misma. En ella se ha representado una escena, en la que aparece Tutmosis IV realizando una especie de ofrenda ante una esfinge. Pero a decir verdad, son dos las esfinges representadas, de espaldas. Este detalle genera otro nivel de especulación, sobre si en algún pasado remoto podría haberse tratado de un complejo monumental de 2 esfinges distintas, ya que de hecho, las dos esfinges grabadas están caracterizadas de manera distinta.

 

Dos esfinges. Viendo las discordancias que hay sobre una sola, imaginad el follón que se montaría si hubiesen existido dos. Sea como sea, en dicho grabado se puede ver que la (o las) esfinge reposa sobre lo que parece ser una edificación arquitectónica. La interpretación habitual afirma que el palacio grabado en la estela no es más que el templo que tiene ante sí la Esfinge. Pero otra interpretación, la de los esoteristas, dice que esa estructura edilicia se encuentra precisamente debajo de la Esfinge. Esto todavía no se ha podido confirmar, aunque hay indicios de su existencia. Por ejemplo, una de las evidencias más asombrosas es la que protagonizaron en 1924 el Dr. John Kinnaman y el egiptólogo Flinders Petrie. Según su relato, se internaron por un túnel situado al sur de la Gran Pirámide. Abajo, a gran profundidad, hallaron un recinto que contenía máquinas de origen desconocido y prismas de cristal. Esto suena a fantasía más que a otra cosa, y puede ser. Pero investigad un poco acerca de los androides o ascensores del siglo III d.C., que están perfectamente documentados. Pero más recientemente, en 1991, el sismógrafo Dr. Thomas Dobecki descubre, realizando pruebas acústicas alrededor de la Esfinge, una gran anomalía de forma rectangular bajo su pata derecha de 9 x 12 x 5 metros de profundidad, descartando por su geometría la posibilidad de que se trate de una cavidad natural. En 1997 Dobecki, junto al Dr. Schor, usando un escáner confirman la existencia no sólo de la cámara subterránea sino también de un túnel que va directo hacia la segunda pirámide (supuestamente la de Kefrén). Lamentablemente, el gobierno egipcio no autorizó a excavar en estos lugares como en tantos otros sitios donde se confirmó la presencia de distintas cámaras y túneles.

  

 

¿Tienen algo que ocultar? Creo que tiene más que ver con cuestiones de conservación. No obstante, es innegable que excavar ese supuesto templo subterráneo nos daría muchas respuestas a este respecto, incluso con el tema de los Shemsu-Hor. Porque hay una comunidad importante de esoteristas que defienden que en realidad estos "compañeros de Horus" eran parte de los supervivientes de la Atlántida. La mayoría de nuestros lectores pensarán que esto es demasiado. Pero por ejemplo Edgar Cayce, un famosísimo psíquico y vidente estadounidense que ayudó al FBI a resolver muchos casos gracias a sus visiones, estaba más que convencido de esto. En 1933 el señor Cayse difundió su visión sobre que la Esfinge y la Gran Pirámide eran herramientas que habían edificado los Shemsu-Hor. Dijo que habían sido construidas entorno al 10500 a.C. por una antigua civilización que tuvo sus orígenes en la Atlántida, y que se conservarían registros de la historia de la humanidad en la cámara denominada "La Sala de los Registros" ubicada en galerías subterráneas, debajo de la Esfinge. Puntualmente, refiriéndose a la cámara subterránea, dijo lo siguiente:


"Allí dentro se encuentra una Biblioteca - llamada también Sala de los Registros -
que custodia el registro de los acontecimientos transcurridos en la Atlántida
desde los tiempos en que la Esfinge fue edificada, así como de los logros
de su portentosa civilización. También alberga un registro de los contactos
que esta mítica civilización tuvo con otras naciones, así como la crónica de
la destrucción del mítico continente y los cambios que se produjeron en el
mundo como consecuencia. La biblioteca guarda registros de cómo se construyó
la gran pirámide de la iniciación - la pirámide de Keops -, que junto a la Esfinge
no son más que copias de objetos ya existentes en la Atlántida, ahora sumergida.
Pero la Atlántida resurgirá de nuevo del fondo de los océanos. La Esfinge ha sido
desde su construcción el centinela que guarda el secreto y el acceso a la 
Biblioteca, a la cual nadie tendrá acceso hasta que llegue el tiempo adecuado."

¿Sabéis qué es lo más curioso? Que si la visión de Cayce es cierta y ya existía una Esfinge en la Atlántida, eso explicaría la presencia de las dos esfinges en la Estela del Sueño de Tutmosis IV. En fin, para terminar ya con esta entrada quiero compartir las visiones que tuvo Edgar Cayce sobre la meseta de Gizeh. Y que cada uno piense lo que quiera, como siempre.

P: ¿En qué fechas se comenzó y se terminó la construcción de la Gran Pirámide?
R: La construcción duró cien años, en la época del rey Araaraart, bajo la dirección de Hermes y Ra.

P: ¿Cuáles son las fechas a.C. de ese perídodo?
R: De 10490 a 10390 antes de la venida del Príncipe de la Paz a Egipto. Hermes fue el arquitecto y el constructor. El sacerdote Ra supervisó la obra (...) La posición de la Gran Pirámide está relacionada con la de las estrellas, en particular la constelación de Libra en la que el sol entra en el equinoccio de otoño. Al construir las pirámides, se tomaron en cuenta la astronomía, la astrología, la numerología, así como las condiciones climáticas, los factores arqueológicos y otros. Las pirámides cumplen en todo con la geometría sagrada, y por tanto, con la arquitectura sagrada. 

P: ¿Cómo se construyó la Gran Pirámide de Giza?
R: Usando las fuerzas de la naturaleza por las cuales el hierro flota. De la misma manera, la piedra flota en el aire. La fuerzas universales se usaron para colocar y ajustar las piedras. La Gran Pirámide no era una tumba, sino un lugar de iniciación para los que se dedicaban a un servicio particular. A través de ritos y ceremonias en las cámaras, los iniciados recibían la bendición de los sacerdotes y también de los poderes superiores.

P: Describa el vértice de la Gran Pirámide.
R: El cúspide, o corona, era de metal, hecho con cobre, bronce, oro y otras aleaciones. Tenía que ser indestructible. Era un símbolo del lugar de actividad de los iniciados. La ceremonia de colocación de la cúspide fue larga. El sabio atlante Hept-Supht la presidió. Hept-Supht representaba lo antiguo y lo nuevo, la Ley del Uno de la Atlántida, Lemuria y Oz. Estaba encargado de preservar los registros. Fue él quien selló la Pirámide de los Registros.

P: Describa en detalle el contenido de la sala sellada en la Pirámide de los Registros.
R: Los archivos de la Atlántida desde los tiempos en que el Espíritu empezó a proyectarse en la materia y a tomar forma en esa tierra, así como los de la evolución de la raza y el desarrollo de la gente durante su estadía en aquel continente; los archivos de la primera destrucción de la Atlántida y los cambios que resultaron; los archivos de los movimientos de población hacia otros países y las varias actividades de los individuos en sus tierras adoptivas, los archivos de los encuentros entre los delegados de todas las naciones para tomar las disposiciones necesarias antes de la destrucción final de la Atlántida y la construcción de la Pirámide de la Iniciación, la indicación de dónde se hallan preservados los archivos de la sumergida Atlántida y por quién, cómo y cuándo serán descubiertos, pues tienen que aparecer de nuevo con el cambio de conciencia de la Humanidad. La posición de la sala sellada está determinada por la línea de sombra (o de luz) que cae, al salir el sol, entre las patas de la Esfinge, la cual se edificó posteriormente como centinela o guardián. Sólo cuando llegue el tiempo de los verdaderos cambios en la vida de los seres humanos, se podrá entrar en la sala de los archivos, desde las cámaras conectadas bajo la pata derecha de la Esfinge. Luego la sala sellada se encuentra entre la Esfinge y el río.

Sólo un último detalle: Cayce dijo en 1933 que debajo de la pata derecha de la Esfinge había una cámara subterránea, tal y como demuestran los estudios de escáner que se realizaron en 1997. Curioso, ¿no?

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Edgar Cayce, el psíquico al que llamaban "El Profeta Durmiente"

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